Otra venezolana que no encaja en ningún lugar
Ya existen cientos de textos escritos por venezolanos acerca de lo que se siente ser un inmigrante, de los sentimientos y cambios que se deben vivir y a pesar que existen tantos, siempre habrá algo nuevo que agregar, cada experiencia es única y hay tantas culturas a las que nos vemos forzados a adaptarnos que las historias pueden ser interminables.
Yo sigo en el Caribe, uno llega a pensar que el cambio no debe ser tan fuerte como irse a tierras mas lejanas, a climas extremos pero la verdad es que mi adaptación ha sido tan difícil como la de un venezolano en el extremo frío de Canadá o del aislamiento de un ex trabajador de PDVSA en Arabia.
La isla donde estoy es bastante particular, es hermosa y diabólica al mismo tiempo. Sus maneras de seducirte se camuflan con el sometimiento y obligación a sus costumbres, su lengua y forma de convivir, el complejo de su gente por tener pequeñas extensiones de tierra la pagas con insultos y envidia en situaciones del día a día. Ni recibir los buenos días en el autobús, ni una respuesta cuando pides la hora en la calle si no hablas su lengua (aun cuando ellos si hablan tu idioma y otros 3 mas) son parte las incomodidades diarias.
Tengo que admitir que no pienso regresar a Venezuela, que hasta quisiera que mi familia me visitara y yo no a ellos, cuando estás en un país donde reina la tranquilidad a pesar de la falta de modales de su sociedad te acostumbras a la normalidad que no existe en Venezuela, ya no caminas viendo a los lados cada 3 minutos ni escondes lo que te pertenece para que otro no te lo pueda quitar, y esas pequeñas cosas no las quiero sacrificar ni un segundo de mi vida otra vez y lamentablemente, eso nos hace sentir que no pertenecemos a ningún lugar, o por lo menos es lo que me pasa a mi, todavía sigo en búsqueda del pedazo de tierra donde me quiera quedar y donde sienta aceptación de su pueblo.
Ya ni se a donde pertenezco, no se a donde voy pero si se que este viaje me ha hecho crecer, amar, conocer cosas y genta que nunca pensé que entrarían a mi vida.
El mundo está lleno de sorpresas pero es una lástima sentir que el país donde naciste ya no existe, que no perteneces a ningún lugar.












