[ Throwback ]
—La tía abuela Marjorie nos hacía entrenar fuera todo el día —explicó Livvy—. Bueno, menos a Tavvy. A él lo dejaba quedarse dentro y lo atiborraba de mermelada de moras.
—Tiberius se escondía —añadió Drusilla—. En el pajar.
—No me escondía —replicó Ty—. Era una retirada estratégica.
—Era esconderse —insistió Dru mientras se le iba marcando el ceño en el rostro ovalado. Las trenzas le salían disparadas una por cada lado de la cabeza como a Pippi Calzaslargas. Emma le dio un tirón a una de ellas con cariño.
—No discutas con tu hermano —dijo Julian, y se volvió hacia Ty—. No discutas con tu hermana. Los dos estan cansados.
—¿Y qué tiene que ver el estar cansado con el no discutir? —preguntó Ty.
—Julian quiere decir que deberíais estar todos durmiendo —. Dijo Jesse.
—Solo son las ocho —protestó Emma—. ¡Si acaban de llegar!
Jesse señaló a Tavvy, que estaba acurrucado en el suelo durmiendo bajo el inclinado haz de luz de una lámpara, como un gato.
—En Inglaterra es mucho más tarde.
Livvy cogió a Tavvy en brazos con suavidad. La cabeza del pequeño le cayó sobre el cuello.
—Lo meteré en la cama.
Julian y Jesse intercambiaron una rápida mirada.
—Gracias, Livvy —dijo él—. Iré a decirle al tío Arthur que hemos llegado bien. —Miró a su alrededor y suspiró—. Ya nos encargaremos del equipaje por la mañana. Ahora todo el mundo a dormir.

















