#enaltamar #lavidaeneltaller #padreehijo (en Chorillos, Lima, Peru) https://www.instagram.com/p/CECn47sh9Tg/?igshid=fd9fguqgx9zc
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El primer regalo de mi cumpleaños... Mi sueño!!! Lo que necesitaba mi alma. Gracias niña mujer, por bajar los sueños a mi realidad. #cuentaregresiva #cumpleañosamí #quenopareelmambo #bucear #love #enaltamar (en En Mi Mundo De Locuras)
Excelentes fotos #EnAltaMar de "LA MESA ESTÁ SERVIDA" por el colega Ismael Almeida. http://enfoquecubano.blogspot.com/2017/02/la-mesa-esta-servida.html?m=1
En alta mar- Historia Wigetta- Parte 5
Habían pasado una semana desde que dejaron el puerto "Le chat", Guillermo le había aplicado la ley del hielo y ni si quiera se dignaba a mirarlo, pero seguía durmiendo en su habitación, a Samuel ya estaba comenzado a molestarle la espalda pero su orgullo era aún más grande y se negaba a dormir con él o a mandar al príncipe a dormir en las literas, así que su espalda tenía que aguantar un poco más.
Tenía que reconocer que el príncipe era bueno siguiendo ordenes, todos los días le dejaba su desayuno, almuerzo y cena en el escritorio de madera, la dejaba y se iba sin mirar atrás, Samuel siempre tenía decidido que quería comer y se sorprendía gratamente cuando en la noche era lo que recibía aún así Guillermo se negaba a mirarle, estaba molesto.
Pero honestamente el mal humor del príncipe era el menor de sus problemas.
El maldito mapa era como un rompecabezas, cuando lograba encajar una parte las demás perdían la forma y había estado navegando sin rumbo por varios días, sabía que la comida podría durar de dos a tres meses, Frank se había encargado de ello pero estaba comenzando a perder la paciencia, entre él y Ruben pasaban horas y horas intentando armar ese maldito mapa pero parecía que no tenía un puto sentido.
El mapa tenía letras que no formaban palabras coherentes, se giraba y daba una dirección pero en la otra punta el pedazo de tierra dibujado perdía su forma. Iba a terminar perdiendo la cabeza y luego matando al idiota de Ivan.
Por otro lado unos chicos en su tripulación habían estado actuando extraño, lo miraban mucho cuando daba ordenes y algunos incluso cuestionaban sus decisiones. Algo estaba pasando y eso no le gustaba para nada. Tenía una leve sospecha pero en esos momentos no quería pensar en eso si quiera. Tenía un mapa de descifrar y un tesoro que encontrar.
-¿Algo?- preguntó Rubén desde la hamaca donde descansaba
-¡Nada macho, nada!- gritó furioso- Y lo peor es que ya estoy encaprichado con un tesoro que no sé como encontrar- murmuró.
Rubén lo observó divertido mientras se levantaba y lo abrazaba por detrás.
-¿No quieres divertirte un rato?- preguntó mientras le daba pequeños besos detrás de la oreja.
-Aunque me agrade la idea, no gracias- dijo sin quitar los brazos de su teniente de su cuerpo- Se va a cumplir el aniversario en dos días y no quiero andar con culpa y sé que tú menos-
Rubén detuvo sus besos y saco sus brazos del cuerpo de Samuel. Murmuró algo y dejo la cabina.
El capitán lo observo irse con una sonrisa triste.
Cuando conoció a Rubén, no era solo él, había un chico, un chico que ya no estaba.
Su nombre era Miguel Ángel, apodado de maneras muy extrañas por el teniente, los tres eran un trió excelente en cuanto a batallas y navegar. Ellos dos fueron los primeros en unirse a su tripulación y confiar a ciegas en sus decisiones.
Fueron sus mejores años. Los mejores atracos, las mejores batallas, los más grandes tesoros que unos niños de 19 años podrían soñar.
Pero luego sucedió el "accidente."
La familia del huérfano Miguel "apareció" luego de 18 años, no había dudas en cuanto a genética ya que era igual a su padre, hasta en el acento. Había pedido un tiempo porque necesitaba analizar todo. La siguiente vez que lo vieron estaba comprometido con una chica llamada Beatriz.
Ellos no entendían. ¿En que momento su amigo renunció al mar? ¿A sus aventuras? ¿A ellos?
La discusión había sido fuerte. Rubén estaba furioso como nunca antes, su mejor amigo lo estaba abandonando en todos aquellos planes que tenían juntos y Samuel se sentía traicionado, pero al final había respetado la decisión de uno de sus pocos amigos y había hecho su camino de regreso al barco.
Dos horas después Rubén llego con la cara bañada en sangre y una cortada en el brazo.
-Lo bese- dijo después mientras Samuel le limpiaba la herida del brazo y le colocaba una venda, mar adentro desde hacia horas.- Y su prometida entro en el preciso segundo en el que lo hice-
-¿Donde está?- había preguntado.
-Lo han matado Samuel, frente a mis ojos lo han dejado sin vida-
Esa fue la única vez que ambos había abierto sus corazones y habían llorado. También la última vez que alguno dejo a alguien entrar en su corazón, el amor fraternal al cuál los tres se habían entregado había sido herido.
Su amigo estaba muerto.
Y ellos querían venganza.
Meses después Rubén había empuñado su espada contra aquel que le había quitado a su amigo y colgó su cabeza en la entrada de su morada.No lo hizo sentir mejor, pero al menos había vengado a su amigo.
Habían cambiado y todos lo notaron, sus asesinatos se volvieron más crueles y los que querían unirse a la tripulación debían probar su valor y su honor.
Pero Rubén todavía lo extrañaba como si fuera el primer día.
Muchas veces, pasaban meses en el océano sin tocar puerto y saciaban sus necesidades el uno con el otro. Era intensos, mordían,gruñían y se dejaban llevar por la pasión, para luego olvidarse de eso, con la culpa comiéndoles por dentro.
Samuel suspiro para luego tirar un libro contra la pared.
Estaba perdiendo la cabeza.
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Guillermo sabía que no debía hacerlo, pero era una persona curiosa.
Llevaba más de quince minutos sentado en esa enorme cama de madera, el día había sido agotador, todavía no entendía porque Frank había decidido hacer una comida tan complicada y un maldito postre. ¡Un postre! Su enojo aumento cuando su amigo le dijo que el postre era para Alex y él, ni un maldito pedazo le dio el desgraciado.
Cuando terminó de ordenar la cocina, una de las ordenes del estúpido capitán había ido a cambiarse, tomó una camisona blanca que estaba en la cama, seguramente era de Samuel pero poco le importaba el sudor era demasiado.
Estaba dispuesto a dormir, siempre intentaba hacerlo antes que Samuel llegara, lo evitaba a toda costa gracias a que por culpa ese idiota su perfecto rostro ahora tenía una enorme cicatriz. Estúpido capitán.
Pero había visto el mapa abierto en la mesa.
Sus dedos temblaban con expectativa, quería verlo y aplicar sus conocimientos, quería ver que tanto había avanzado Samuel y tal vez mover las piezas del mapa para que no pudiera llegar al tesoro, pero también quería acomodarlo y verlo con sus propios ojos, ver si era real.
Y solo tal vez si lograba llegar al tesoro el reino le perdonaría, solo tal vez podría reinar, seguir el curso de su horroroso destino...
Fijo su vista una ultima vez en la puerta y con mucha adrenalina camino hasta el escritorio de madera.
El mapa era precioso, estaba algo dañado pero igualmente había sido creado por algún gran artista, los trazos eran delicados y las acuarelas con las que estaba coloreado debieron haber tenido un color llamativo en sus inicios.
Con mucha delicadeza comenzó a mover las piezas del mapa.
-Esto es latín- murmuro para si mismo luego de encontrar una indicación en la esquina izquierda.- Cum fortis ventus,Collect cerei- movió otra pieza más
Su corazón comenzó a latir muy rápido, el mapa estaba tomando forma, las indicaciones tenían sentido y las figuras poco a poco comenzaron a amoldarse, habían indicaciones en griego también y unas cuantas en español.
Apúrate Guillermo,apúrate- murmuraba en su cabeza
Los minutos seguían pasando y las piezas seguían girando, Guillermo sentía como el sudor caía lentamente por su espalda y las manos le temblaban mucho, quería terminarlo, debía hacerlo.
Movió una ultima pieza y retiro sus manos de golpe como si el mapa le quemara, lo había completado. No fue hasta ese momento que cayo en cuenta que Samuel había estado navegando sin rumbo, perdido y sin una mínima idea de como llegar al tesoro. Una sonrisa apareció en su rostro mientras acariciaba el mapa con mimo, estúpido capitán.
-¿Qué estás haciendo?- pregunto una seria voz. Guillermo levantó la vista encontrándose con la mirada oscura del capitán. Pero ya no le tenía miedo, ni respeto para el caso. Samuel estaba perdido.
-¿Que está haciendo usted capitán?- respondió levantando una ceja- ¿Sabe la tripulación que llevan una semana perdidos en medio del océano? ¿Saben que no tienes ni idea de como interpretar el mapa? ¿ Lo saben?
-¿Y tú si?- contesto serio- Deja de pretender entender Guillermo, no lo haces, no juegues con mi mente.
-Es algo curioso pero si lo hago- tomo el mapa y lo levanto a la altura del capitán- Cada pieza, cada instrucción, cada palabra están en su sitio.- Samuel levantó una ceja e hizo el intento de quitárselo de las manos.- No, no ,no se toca- movió una pieza y el mapa volvió a perder forma.
-¡Hijo de puta!- grito molesto levantando su espada- Te voy a cortar la cabeza
-Hazlo- desafió- pero sin mi ayuda, no vas a llegar ni a ver una moneda de oro del tesoro de mi abuelo.-
Samuel mantuvo su espada en alto, pero su mente maquinaba mil cosas a la vez. No podía, no debía confiar en Guillermo.
-Te propongo un trato- hablo nuevamente el príncipe- No más amenazas, no mas cortes en mi cara, y no más gritos, a partir de este momento me vas a respetar y yo me encargaré de que tengas el tesoro en tus manos y que todos los reinos sepan que Samuel de Luque se adueño del tesoro más grande de las islas del norte-
-¿Y que quieres a cambio?-
-El mapa-
-Ni hablar, volverías y te llevarías todo-
-Si voy a ir contigo hasta la isla, puedes aprender el camino y volver luego que me devuelvas con mi padre, para cuando yo ya llegue te podrás haber llevado todo, hasta el ultimo diamante- levantó una ceja, mientras con un tembloroso dedo que intento ocultar bajaba la punta de la espada que apuntaba hacia su rostro- ¿No es lo que quiere capitán? Estar rodeado de oro y joyas. Sin mi ayuda, no va a conseguir el tesoro que quiere, a no ser que alguno de sus tripulantes sepa leer latín, griego y tenga conocimientos en interpretación de imágenes. Si es así pues entonces rechace mi oferta en este momento-
Samuel realmente no quería negociar con el príncipe, pero si en algo tenía razón el mocoso es que sin él no iba a poder llegar a ningún lado. Bajo su espada mientras bufaba molesto y pensaba a la vez.
El príncipe había hecho en unos minutos lo que a el le tomo una semana y no logró pero ni entender la mitad. Su mayor problema no era el tesoro, si no el encaprichamiento que había dentro de él con encontrarlo, era un reto y el no podía decir que no a los retos.
Guillermo esperaba paciente con el mapa en alto aún, Samuel podía percibir el temblor de su cuerpo a pesar de mantener una actitud segura. Enfundo su espada con otro bufido para luego simplemente mirar al príncipe.
-¿Tenemos un trato entonces capitán?
-Trato- contestó- Pero si intentas algo, pasarte de listo o dejarme sin mi tesoro te voy a matar Guillermo, cruel y lentamente para que lo sufras como nunca has sufrido en tu vida.-
Guillermo levantó una ceja, si tan solo supiera.
-Esta bien- estiro su mano con el mapa para que Samuel lo tomará-Capitán- inclinó la cabeza como despedida,para luego caminar a la cama y dejar caer su cuerpo suavemente.
-Su alteza- murmuro mientras salía a su balcón con su ceño totalmente fruncido.
-----------------
Esa noche mientras todos dormían, excepto algunos que hacían la guardia había un chico con un cuaderno debajo de su litera, tachaba los días que faltaban para el golpe que iba a dar. El barco iba a ser suyo, Guillermo iba a ser suyo, y vería la cabeza de Samuel de Luque colgar.
Llevaba mucho tiempo planeando, hablando, calculando cada movimiento y confundiendo a los menos fieles de la tripulación.
Él iba a ser el nuevo capitán y nadie lo iba a detener.
Sus ojos verdes brillaron con malicia.
No podía esperar.
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Hello, it's me.
¿Que les pareció? :)
-Lex
Twitter: littlexas
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En alta mar-Historia Wigetta-Parte 4
Guillermo estaba sonrojado hasta las orejas y se quedo aún más mudo de lo normal. Frank se arreglaba la ropa, mientras el chico a su lado lo hacía también.
-Yo voy a ver la sopa- dijo rápidamente mientras cerraba la alacena.
Así que él no eran tan extraño después de todo. Su padre siempre le dijo que quien hacía esas cosas era un enfermo y debía ser quemado o ahorcado, que no era normal. Pero al parecer si lo era. Y por primera vez desde que llegó al barco, Guillermo soltó una pequeña sonrisa.
Minutos después cuando la sopa estaba lista, Frank salió de la alacena rojo hasta las orejas, el chico salió también pero un poco más sereno.
-Mi nombre es Alex, príncipe Guillermo- dijo mientras estiraba una mano, Guillermo la acepto con cuidado. Alex le sonrió amable, le guiño un ojo a Frank y se fue de la cocina cerrando la puerta con suavidad.
-Puedo explicarlo-dijo el moreno.
-Explícate entonces- le contesto Guillermo mientras se giraba a verlo
-¿Que te paso en la cara?- pregunto- ¡Eso se te va a infectar!
Mientras Frank corría de un lado para otro para buscar algo con que limpiarle la herida en su mejilla (que ya la había olvidado) Guillermo pensaba como preguntar sin sonar muy inocente.
-¿Como es que ustedes..?¿Cómo hacen para...?- no pudo terminar ninguna de sus preguntar porque el sonrojo en su cara le gano.
Frank se acerco, se agacho a su altura y le comenzó a limpiar la herida.
-No es tan difícil como parece Guillermo- dijo- Cuando dos chicos que se quieren, están juntos, así de sencillo-
-¡Pero no es normal!- alzo la voz, Frank detuvo sus movimientos y lo vio con tristeza.
-No, no lo es- contesto- Pero es lo que hay y si no te gusta puedes decirle al capitán que no vas a seguir trabajando conmigo- Frank se levantó totalmente herido por el comentario y comenzó a buscar algo con la mirada.
-No me refiero a eso- dijo el príncipe, su cabeza entre sus manos.- Mi padre me dijo que eso no era normal, que mis pensamientos no eran normales y que la gente que pensaba así estaba enferma-
-¿Tus pensamientos?- pregunto Frank, Guillermo no contestó- Mira, no no es normal y no es bien visto, pero realmente y siendo honesto contigo me vale una mierda lo que me puedan decir, soy parte de una de las más temidas tripulaciones que hay en el océano y mi pareja es capaz de luchar contra cinco tipos el doble de grandes y acabar con ellos. Me hace feliz y yo le hago feliz y por más cursi y ridículo que pueda sonar esto, realmente no me importa.-
-Es que no estoy entendiendo- dijo Guillermo.- Toda mi vida, me han enseñado lo que "esta bien" y lo que "esta mal", y ahora estando aquí todo es tan diferente, el mundo, la gente y eso que no he visto más que esta cocina y donde dormí-
-Es una de las ventajas de estar en medio océano, no hay reglas, no hay reinos, ni reyes a cuales servir, le sirves al mar y es tan imprevisto y sorprende tan gratamente que es inigualable.-Frank sonrió- Si, servimos a un capitán y a lo que el diga, pero al final del día, en medio del mar no hay nadie que pueda juzgarte, nadie a quien obedecer-
Frank se arrodilló y le coloco una mano en la rodilla.
-No tengas miedo, no todos somos tan malos, inclusive el capitán tiene un corazón aunque no lo creas-
Guillermo suspiro mientras Frank removía la sopa con entusiasmo.
Estaba tan confundido
.............................
-¡Puerto a la vista Capitán!- el grito de Alex resonó por todo el barco, la tripulación suspiro aliviada, una noche en el puerto "Le chat" era justo lo que muchos necesitaban, mujeres hermosas, alcohol, comida grasosa y fiestas por todos lados, todo eso antes de adentrarse en el océano quien sabe hacia donde, el capitán nunca les decía nada, pero la recompensa era buena entonces ellos obedecían.
Samuel sonrió mirándolo a la distancia, ya era tarde y pronto anochecería , justo para irse de fiesta y conseguir buen oro, nunca era suficiente.
-¡Vengan aquí!- la tripulación se acercó y lo observaron atentos- Nos vamos al amanecer, me importa una mierda lo que hagan o lo que roben, pero si cuando el sol sale no están aquí yo mismo me encargaré de cortarles la cabeza. ¿¡Entendido!?-
-¡Si capitán!-
Volvieron a sus puestos y Samuel siguió observando el puerto.Si ese lugar hablara...
-¿Todo bien cap'?- pregunto Rubén a su lado.
-Todo en orden, quiero reunirme con Ivan por si tiene algo que me interese, cuando lleguemos búscalo-
-Entendido- Rubén se quedo en silencio unos minutos- ¿Que hacemos con el príncipe Guillermo?
Mierda. El estúpido príncipe
-Que acompañe a Frank a comprar lo que hace falta y en la noche que lo lleve al bar con nosotros, quiero que vea lo que puede pasarle si intenta pasarse de listo, probablemente alguien va a iniciar alguna estúpida pelea y morirá, eso le quedara de lección a él-
-Igual no creo que intente escapar Samuel- Rubén se rasco la pobre barba que tenía- Creo que incluso esta más seguro aquí que en cualquier otro lado.-
-¡No me importa una mierda Rubén, lo llevas y punto!- Hablo molesto- Ha intentado pasarse de listo y eso es algo que no voy a permitir, ¿Entiendes?-
-Si- contesto- Solo digo, dudo que intente siquiera escapar de aquí, hay algo que esta ocultando, cualquier otro ya hubiera intentado desafiarte en armas o algo.-
-¿Y no has pensado que seguramente nunca ha tomado una espada?, cualquiera lo dejaría hecho pedazos, no solo yo.-
-Si pero no es normal, algo pasa con ese chico lo presiento-
-Pues lleva tus presentimientos a otro lado- Miró hacia adelante y vio que se acercaban cada vez más- Ve y diles lo que tienen que hacer y si el no esta en el barco cuando vayamos a partir, Frank va a estar en problemas. ¡Que no le quite los ojos de encima!-
-Si capitán-
Rubén comenzó a bajar las gradas mientras pensaba, él realmente sentía que el príncipe estaba actuando extraño.
No era la primera vez que secuestraban a alguien eso era obvio, muchos el primer día luchaban o intentaban desafiar a cualquiera para poder huir, siempre terminaban con alguna extremidad menos gracias a él o a Samuel, pero el príncipe Guillermo no había hecho ni el intento de desafiarlos, había obedecido cada cosa que le habían dicho sin rechistar.
¡Ni si quiera había actuado arrogante simplemente por su título real!
Era algo extraño y Rubén tenía muchas ganas de averiguar la razón de esto.
Al llegar a la cocina no se sorprendió de escuchar a Frank reír, el podía asegurar que ese hombre era el más feliz del mundo, pero si se sorprendió cuando al entrar el príncipe estaba con una sonrisa también.
-¿Qué pasa aquí?- pregunto, el príncipe borro su sonrisa en ese momento y volvió a mirar el piso como siempre, mientras le quitaba la cascará a unas papas con un cuchillo.
-Nada teniente, simplemente un chiste que a mi solo me da risa- comento mientras seguía riendo, Rubén rodó los ojos.
-Vamos a llegar al puerto en una hora si todo sale bien, te daré oro para que compres y repongas lo que se ha gastado estos días, necesito esa alacena llena , quiero frutas y algún pastel de frutos rojos para el capitán, sabes donde comprar todo eso, ¿verdad?- Frank asintió- Luego tú y Guillermo irán al bar de Ivan cuando terminen.
-¿Yo?- pregunto Guillermo confundido.
-Si, el capitán quiere que vayas,solo haz caso y estarás bien-
Rubén dejo una bolsa con monedas de oro en la mesa mientras se marchaba a revisar que todo quedara bien.
Esperaba que fuera una noche tranquila.
Pudo observar como cada vez se acercaban más al puerto, él no pensaba ir a ningún bar o a emborracharse. Cuando terminará de hablar con Ivan y tuviera unos minutos iría a visitar un lugar muy especial. Un lugar que extrañaba todos los días.
......................................
Guillermo estaba hecho un manojo de nervios.
Iba a bajar del barco. Iba a bajar del barco a un puerto pirata específicamente.
Y no tenía la mínima idea de como actuar. Iba a hacer el ridículo y lo iban a matar, eso era seguro.
-¡Ya, hombre, relájate!- le grito Frank- No te va a pasar nada mientras estés conmigo y con Alex, deja de moverte así que me estas estresando. ¡Guillermo para ya!-
Lo tomo de los hombros y lo obligo a sentarse. Lo miro fijamente a los ojos y...le pego una cachetada en la cara.
-¿Y eso porque fue?- pregunto mientras se acariciaba la mejilla.
-Para que te calmes, ya me tienes nervioso a mi y yo he estado aquí cientos de veces, solo no digas nada-
-¿Crees realmente que voy a pasar desapercibido? ¡Mírame!, en este barco parecen que todos quieren tirarse encima de mi-
-Tienes razón- Frank se rasco la barba- Te voy a prestar algo de ropa, con eso que traes te van a confundir con un hombre de compañía- Se acerco a un cajón que había en la parte de atrás de la cocina y comenzó a sacar un montón de camisas y pantalones.
-¿Qué es una hombre de compañía?
-Un trabajador del sexo- Guillermo se sonrojo segundos antes de que le cayera una camisa en la cara -Y no creo que sea buena idea decirte Guillermo, pueden andar buscándote.-
-¿Como me vas a llamar?- pregunto mientras se comenzaba a cambiar.
-Willy- contesto sonriendo- Llevo desde que llegaste pensando en llamarte así, creo que te queda.-
Guillermo, comenzó a cambiarse, se coloco una camisa roja que le quedaba abierta en el pecho, unos pantalones cafés, sus inseparables botas y una chaqueta por encima, Frank le tiro un cinturón café y una pistola.
-No esta cargada- le dijo- Pero si alguien te ve sin armas sería extraño. Listo, vamos-
Guillermo tomó una profunda respiración y se preparo para salir. Agradeció a los dioses que ya estuvieran en el puerto y la tripulación fuera del barco porque no quería lidiar con ellos en este momento.
Cuando bajo y comenzó a caminar junto a Alex y Frank, se sorprendió de lo bonito que lucia ese lugar, comenzaron a adentrarse cada vez más y comenzó a prestar atención a todo.
Había mucha gente borracha tirada por las calles, muchas mujeres con enormes vestidos que probablemente en algún momento fueron hermosos pero ahora estaban rotos y con tierra, gente vendiendo todo tipo de cosas, desde joyas hasta pescado. Habían personas peleando fuera de los locales y mujeres intentado separarles, música por todos lados, las casas y los locales estaban en sus ultimas horas, parecía que en cualquier momento podrían caer solo con mirarles pero a pesar del desastre las personas se veían genuinamente felices.
Pudo ver a varios niños corriendo de un lado a otro peleando con espadas de madera, también vio algunas niñas pero ya iban muy rápido como para detenerse a observarlas con atención.
-Willy- lo llamo Frank- Es por aquí, ven.-
Se adentraron en un callejón e inconscientemente se acerco un poco más a Alex, este le sonrió amable.
-Relájate- le dijo- Nadie te va a hacer nada mientras estés con nosotros-
Eso era lo que lo preocupaba, ellos conocían las calles, ¿Qué pasaría si se perdía? Frank estaría en serio problemas y él más muerto que muerto.
Luego de unos cinco minutos caminando llegaron a otra parte, esto parecía un poco más un pueblo, habían muchos puestos y gente vendiendo aunque fuera casi de noche.
-Esto se le llama una feria- le comentó Frank- Duran casi todo el día y la gente vende cosas muy buenas-
Comenzaron a caminar y Guillermo observaba la cantidad de comida que había de manera incrédula.
Frank estaba decidido al parecer porque hizo caso omiso a todos los puestos y se dirigió a uno en especifico.
-¡Frank!- una chica Rubia rodeo el puesto donde estaba vendiendo y se le colgó de los hombros en un abrazo- ¡Hombre tenía meses de no verte!
-¿Como estás Claudia?- pregunto besandole la mejilla.
-Viva- comentó riendo- Alex- le sonrió y este la observo serio mientras bufaba. Ella rodó los ojos y lo ignoró- ¿Que necesitas?
Frank comenzó a observar todo y a decidir que necesitaba, la chica lo metía en cajas de manera rápida junto con una señora que no tenía dientes y provoco que Guillermo tuviera asco, pero a la vez estaba maravillado, él no sabía que existían tantas verduras asquerosas, tantos tipos de lechugas y tantos granos era como un mundo nuevo. Luego de que la chica Claudia terminara de meter todo el cajas, Frank le dio el oro y la encargo de llevar las cosas al puerto donde estaba el barco, ellos se encargarían desde allí, ella asintió, se despidió con un beso en la mejilla y comenzó a atender más gente.
-Quita esa cara Alex que te estoy viendo- dijo mientras caminaban aún más para adentro de esa "feria"
-No voy a entender nunca porque cuando hay tantos puestos tienes que comprar precisamente donde ella- bufo molesto.
-¿Quién es ella?- pregunto Guillermo curioso.
-Mi ex prometida- dijo Frank- Nuestro "matrimonio" era arreglado, estábamos comprometidos desde hace años pero entregue mi vida al "King's Crown" entonces nuestro compromiso se rompió, empece a enamorarme de este idiota y aquí estoy. Nosotros seguimos siendo amigos, por eso le compro a ella, su familia necesita el oro- Alex bufó- Alex la odia- dijo riendo, le paso un brazo por los hombros- Como si yo lo fuera a cambiarlo a él, ¿Haz visto lo adorable que es?.-
-Como sigas Francisco te voy a destrozar la cara-lo amenazó. Guillermo rió. Los envidiaba en cierta forma si era honesto consigo mismo.
A los siguientes puestos que fueron compraron la carne y las frutas. A Guillermo le brillaban los ojos al ver la infinidad de frutas que habían y Frank al percatarse de ello agrego unas cuantas manzanas de más. Nadie entraba a su alacena de todas formas.
Pasaron las horas y Frank no se detenía de comprar comida, su excusa era que no sabía cuando sería la próxima vez que tocarían puerto pero esa pura mierda, le gustaba cocinar bien y si tenía la oportunidad de comprar productos buenos lo hacía. Alex se mantenía en silencio pero siempre pendiente por si alguien se acercaba mucho a ellos.
Una campana comenzó a sonar mientras Frank pagaba por unas especias, pudo observar a la distancia una clase de iglesia en ruinas, de ahí provenía el ruido.
-Es tarde- comentó Alex- Debemos volver, tienes que estar en el bar de Ivan o estaremos en problemas los tres-
Frank hizo una clase de berrinche pero asintió resignado.
-Vamos Willy- le dijo- No queremos morir hoy, ¿verdad?-
...........................
Samuel había ido al bar de Ivan desde que tenía memoria, su padre siempre decía que ahí encontrabas a los mejores ladrones y a los mejores hombres también. No se había equivocado, la mayoría de su tripulación la había conocido en ese lugar y no se arrepentía.
Cuando había entrado la música se detuvo y todos los ojos se posaron sobre él. Muchos hombres lo veían con odio y algunas mujeres con deseo, pero el realmente no estaba ahí por ninguno.
-¡Que siga la fiesta!- grito, la música volvió en el segundo que hablo y las personas dejaron de mirarlo, el capitán había hablado y al igual que todos, obedecieron.
Se abrió paso entre las personas que habían en ese lugar, ignoro las típicas peleas de borrachos y camino hasta la mesa del fondo, los tipos que estaban sentados se retiraron sin decir nada.
Se sentó cómodamente, dos de sus hombres más fieles siempre a su lado.
-¡Hombre Samuel!- gritó Ivan mientras se acercaba.
Ivan era un idiota, un inútil y un ladrón, pero era uno de los hombres que más conocimiento tenía, más contactos y más visión para muchas cosas, siempre era bueno hablar con él, tenía tantas estupideces interesantes que decir que nunca estaba de más conversar con él.
-Ivan- asintió con la cabeza invitándole a sentarse, este lo hizo y lo observo, sus ojos cafés ya cansados con la edad y las canas blancas comenzando a adornar su cabello- ¿Que tienes para mi?
Iván hablo quizá unas dos horas sobre chismes, robos y cosas poco interesantes, le menciono los reyes que estarían de viaje esos meses y también los piratas que querían enfrentarle. Nada nuevo, nada importante. Durante la conversación varias personas se acercaron, muchas borrachas intentando ganar un espacio en el "King's Crown",otras intentando algún polvo y otras simplemente para insultarlo entre balbuceos. Perdida de tiempo.
Cuando la campana sonó, se dio cuenta que ya era tarde y Guillermo aún no llegaba,comenzó a molestarse, lo iba a matar.
Veinte minutos después de la campanada Frank apareció.Finalmente.
-Ya compre todo capitán- le anunció.-Willy y Alex me ayudaran a cargarlo ahora más tarde, las cajas esperan afuera del barco-
-¿Quién?- pregunto con el ceño fruncido.¿Quien carajos era Willy? ¿Donde estaba Guillermo?
-Yo capitán- una voz gruesa sonó detrás de Frank y pudo ver que ese tal "Willy" era en realidad Guillermo.
Se veía totalmente diferente.
La camisa roja abierta en el pecho dejaba ver un abdomen trabajado e inclusive la herida que el mismo había provocado le daba un toque rudo.
Hasta parecía que pertenecía a ellos.
Samuel asintió, lo recorrió una vez más con la mirada y les indico que esperaran en las sillas de atrás. Los tres obedecieron sin decir nada más.
Una hora más, Ivan seguía hablando mierda y él ya comenzaba a sentirse cansado.
-¿Tienes realmente algo que me importe, Ivan?- preguntó- Me estas haciendo perder tiempo que sabes muy bien que es valioso para mi-
-Estaba guardando esto para otras personas, pero se que eres el indicado Samuel-
Ivan saco un papel enrollado , estaba arrugado y machado con tierra. Levantó una ceja.
-Hace unos días le robe esto a un rey- comentó orgulloso- Es un mapa para ir a la isla del tesoro perdido, ya sabes esa estúpida leyenda del Rey Fernando Díaz...-
Guillermo levantó la cabeza. Ese era su abuelo.
Samuel se percato de esto, detuvo a Ivan con la mano.
-Frank, lleva a Willy al barco ahora-
-Si capitán-
Guillermo comenzó a caminar y aún a la distancia Samuel pudo observar como intentaba con todas sus fuerzas no darse la vuelta y seguir escuchando.
-Sigue hablando Ivan, me interesa...-
-Cuenta una leyenda que hace unos años el Rey Fernando Díaz oculto todo su dinero en una isla, en una cueva específicamente, todo el dinero que podríamos soñar entre todos los piratas y aún así no llegaríamos ni a la mitad. Creo un mapa y se lo dio a sus hijos, estos lo pelearon en la muerte de su padre pero ninguno ha sabido llegar.-
-¿Porque? ¿No se supone que los reyes saben de navegar e interpretar mapas?- preguntó.
-El mapa es complicado a la vista, se pueden girar las partes y hacerlas encajar en algunos lados pero en otras se distorsionan las indicaciones, las personas se pierden intentando llegar y vuelven sin dinero, con hambre y decepcionados.-
-Lo quiero-
Ivan sonrió
-Sabía muy bien que nunca rechazarías un desafío, mi amigo-
............................
Guillermo terminó de subir la ultima caja al barco mientras miraba hacia el bar que estaba en la distancia.
Fernando Díaz era su abuelo. Ese era su mapa. Si el encontraba el tesoro tal vez su padre lo querría de vuelta y solo tal vez le quitarían la condena.
Se sentó en el borde del barco con las piernas colgándole mientras el agua chocaba contra la madera, simplemente pensando.
-Hola Guillermo- un cuerpo choco contra el suyo, asustándole.
-Hola Gregory- contesto- ¿No saliste de fiesta?
-No es realmente lo mió la verdad- comento riendo- Aparte que estaba haciendo guardia-señalo con su dedo el barco.- ¿Puedo hacerte una pregunta?-
-Acabas de hacerla- dijo rodando los ojos-Si.
-¿Porque no has intentado huir?
-¿Vale realmente la pena?- pregunto de vuelta-Estoy rodeado de piratas y de agua, no tendría a donde ir.-
-Sabes algo- comentó Gregory- El capitán Samuel esta sobre valorado, no lo considero tan macho como para ser capitán de un barco y una tripulación tan prestigiosa como esta-
Guillermo lo miró curioso.
-¿Y tu si?-
-¡Hombre, pues claro que si!- contesto con arrogancia- Llevo ya varios meses aquí, años quizá, no tengo noción del tiempo y he estudiado al capitán y a cada uno de los de la tripulación. Podría dirigir este barco con los ojos cerrados..-
-Eres bastante confiado, ¿no?-
-Tal vez- comentó feliz- Pero, cuando menos te lo esperes este barco será mió y tú serás libre.-
-¿Porque tanto interés en verme fuera de este barco Gregory?- lo miro por primera vez a los ojos, tenía unos bonitos ojos verdes, no les había puesto atención.
-Primero porque no perteneces aquí claramente, segundo porque eres una buena persona y tercero porque alguien tan bonito como tú no debería estar con gente tan fea como esta.-
Guillermo se sonrojó hasta las orejas pero sonrió suavemente. Tenía tanto tiempo de no escuchar un cumplido.
Sintió como la mano de Gregory se colocaba en su mejilla y lo obligaba a mirarlo.
-Usted es precioso Príncipe Guillermo- dijo sonriendo.
-¡GREGORY!- el momento "romantico" fue interrumpido por el grito del capitán, ambos se levantaron en cuestión de segundos-¿Esta es tu manera de hacer guardia?
-No capitán, solo me distraje.-
-Vete a trabajar, pedazo de inútil- Gregory desaparecio de su vista en cuestión de segundos, Samuel se volvió hacia Guillermo, sus ojos llenos de furia.
-¡Creí que había quedado claro que no quería que distrajeras a la tripulación Guillermo!-
-¡Yo no lo distraje!- se defendió- ¡Él llegó y comenzó a hablar conmigo!
Samuel lo tomo fuerte del brazo y lo guío hacia el camarote.
-Te lo advertí Guillermo, no trates de tomarme de estúpido-
-¡Sueltame, maldita sea!- grito Guillermo molesto mientras se soltaba del agarre de Samuel.
-Creo que tú no entiendes la razón por la que estas aquí- le dijo duramente- Contigo voy a obtener un beneficio, mucho oro, muchas joyas y algo más que necesito. Por eso sigues vivo niño, solo por eso si fuera por mi ya habría acabado contigo-
Guillermo negó con la cabeza, frustrado,mientras caminaba y se metía detrás de la cortina.
Había un detalle importante que el capitán aún no había entendido. No iba a obtener recompensa alguna con ese secuestro, cuando lo devolviera en unos meses se daría cuenta que fue una perdida de tiempo. Porque Guillermo, él ya estaba condenado a morir.
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pam pam pam... :)
Gracias a cada una de esas personitas que me leen, lo agradezco muchisimo <3
Esta historia me esta encantando y aunque me leen poquitas personas no me importa porque se que esas poquitas lo disfrutan tanto como yo <3
GRACIAS DE CORAZÓN <3
En alta mar-Historia Wigetta- Parte 2
Samuel pocas veces no tenía un plan y esta era una de esas veces. Sabía que secuestraría al príncipe y se lo llevaría con él al barco, el problema ahora es que no sabía qué hacer con él.
Había pasado ya un día y medio, para esa hora el Rey debería haber encontrado que su hijo no estaba y que la guarda real estaba lastimada, habría encontrado la nota que dejaron clavada con una flecha en la puerta y ya debería haberla leído, en la carta venían las condiciones si quería a su heredero de vuelta, le daban de cinco a seis meses ya que eso solían durar sus viajes, solo se detenían a pisar puerto para provisiones y atracos. Y algunas veces para una que otra fiesta local.
Samuel estaba revisando los mapas y el cronograma del viaje, era una persona demasiado organizada y por eso era que todo siempre salía a la perfección, los atracos eran todos planificados, las horas de entrada y salida de los lugares también, nunca se permitía los atrasos, porque el mar era tan imprevisto que prefería "perder el tiempo" dentro de él que fuera.
-¿Qué se supone que vamos a hacer con él príncipe, cap'?- pregunto Rubén entrando de golpe en su camarote.
-No sé, déjalo por ahí, donde no estorbe- contesto sin levantar la vista de su mapa
-No hay comido, ni bebido nada en todo el día Samuel, le puede dar algo-
-¿Y eso a mí porque debe importarme?- pregunto molesto- Yo solo quiero conseguir algo con ese chico Rubén, me da igual lo que le pase mientras este aquí-
Rubén rodo los ojos, a veces su amigo era tan idiota cuando quería que no era normal.
-Voy a decirle a Frank que le de comida y algo de vino- dijo mientras salía- Y mejor ve pensando donde carajos lo vas a meter a dormir, el "calabozo" está lleno de provisiones y los cuartos ocupados y no Samuel,él no se va a quedar seis meses en esa silla-
Cuando Rubén salió de su cabina Samuel se agarró el cabello en frustración. ¿Por qué le había hecho caso al impulso que decía que era buena idea tener al príncipe en su barco? Odiaba seguir sus impulsos de estupidez, para algo estaba la planificación y la organización.
En el castillo de la familia real Díaz había algo que Samuel quería, era algo pequeño, pero ese pequeño capricho valía tanto la pena..
Salió de su camarote a ver cómo estaba todo en su querido "King's Crown", su tripulación debería estar trabajando a estas horas de la mañana y él no iba a pasar todo el día pensando en el maldito príncipe que no le servía para nada.
Prefería pensar en los tesoros que aún no encontraba, las islas que aún no descubría y la gente que todavía no mataba.
Sonrió con arrogancia cuando el viento salado le pego en el rostro.
Tenía un barco que dirigir.
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Rubén se acercó a la cocina del barco mientras murmuraba quejas a sí mismo.
El capitán era un idiota cuando quería.
¿Para qué carajos querían ellos al príncipe en el barco? No les servía de nada, probablemente era un niño mimado que no sabía ni tomar una espada de manera decente y siempre le habían hecho todo.
-¡FRANK!- Grito al entrar.
Se oyeron unos golpes y el moreno salió de la bodega de la cocina con las mejillas rojas y despeinado.
-¿SI?- Grito de vuelta mientras se acomodaba sus ropas- Perdón. ¿Me llamo teniente?
-¿Qué estabas haciendo?- pregunto, Frank comenzó a intentar explicarse- Eso no importa- movió la mano restándole importancia- Prepara algo de comer y llévaselo al príncipe, también un poco de vino para que recupere el color en esa cara-
-Si, señor- comenzó a buscar un poco de pan mientras Rubén lo seguía observando.
-¿Y Frank?-
-¿Si, teniente?
-Súbete los pantalones, que nadie aquí quiere ver que tienes entre las piernas- soltó una carcajada mientras se retiraba de la cocina dejando al moreno como los tomates que tenía en las manos.
Frank comenzó a cortar el pan y los tomates mientras trataban que el color se le fuera de la cara. Siempre le pasaban todas las vergüenzas a él.
Puso pan, tomate y un poco de carne que le había sobrado de la cena de ayer, busco un vaso y sirvió un poco de vino. Ahora, ¿Dónde estaba el príncipe?
-¡Amarrado!- grito- Lo había olvidado-
Salió de su cocina feliz, no tenía ningún motivo para estar triste de igual manera, ignoro a todos sus compañeros que estaban ocupados trabajando y comenzaban a preguntar por la comida. Ya estaría lista a la hora que dijera su capitán, era la única opinión que le importaba y el capitán Samuel nunca había tenido quejas sobre su comida.
Llego hasta donde estaba el príncipe, este todavía estaba amarrado como lo dejaron la noche anterior, solo que la venda de sus ojos había caído y él observaba con atención aunque con ojos cansados.
Frank sintió un poco de lástima por él. (Pero no se lo diría a nadie) Se agacho y le quito la venda de la boca.
-Buen día príncipe Guillermo- dijo- Le he traído su comida.
-¿Comida?- hablo por primera vez- No sabía que podía comer.- dijo más para si mismo que para Frank.
-No nos sirves muerto- el moreno comenzó a reír pero el príncipe se mantuvo serio- Voy a desatarte las manos para que comas, no te voy a dar de comer, sería raro- Hablo más para si mismo que para el príncipe.
Le desato las manos y el príncipe lo único que hizo fue comenzar a estirar sus dedos lentamente, luego con las manos temblando aceptó el plato de comida y el vaso con vino.
Frank lo observaba comer con curiosidad. Nunca había estado cerca de un príncipe, mucho menos hablado con uno y él no se parecía en nada al rey,parecía incluso amable. Era obvio que estaba asustado, cualquiera lo estaría si era sacado de su "casa" a la fuerza, alejado de su familia y montado a un barco con un poco de piratas que no conocía y podían hacerle daño, pero había algo más ahí, algo más que miedo hacia ellos, en su mirada solo había tristeza y Frank tenía unas enormes ganas de saber porque.
-Gracias, estaba delicioso- murmuro mientras le entregaba el plato.
-¡Claro que si hombre!- dijo feliz-¡Si lo cocine yo!- soltó una risa y se sorprendió cuando el príncipe estiro las manos para que se las volviera a amarrar.- Cierto, eres prisionero- murmuro, tomo la cuerda y le volvió a sujetar las manos, dejando un poco menos fuerte que como las tenía hacía un rato. Tomo el vaso junto con el plato y caminó de regreso a su cocina, intentando duramente de no volver a ver al triste príncipe.
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La noche había caído, Samuel había pedido comer solo en su camarote, tenía muchas cosas que hacer y pensar, el día había sido productivo, si el viento les ayudaba en unos dos días más harían su primera parada. Estaba considerando la idea de irse a dormir cuando en la puerta se oyeron golpes.
Cuando abrió se encontró con Rubén totalmente empapado mientras tenía al príncipe en brazos aparentemente dormido. Su teniente sin preguntar entro en su camarote y puso al príncipe en un sofá que tenía su capitán.
-Esta lloviendo y el pobre hombre se ha desmayado del frío, solo comió en la mañana y sabes que no esta acostumbrado a esto- Se cruzo de brazos- Si realmente quieres que el rey haga lo que pediste tienes que tenerlo vivo-
-No es mi problema Rubén- Dijo molesto, realmente no le importaba lo que podía pasarle al mocoso ese.
-Mira Samuel- Se acerco y le puso un dedo en el pecho- ¡Tú eres el capitán, este es tú barco y es tú prisionero, hazte cargo, ponlo a trabajar, que limpie o lo que sea, pero no lo puedes tener todos los meses que va a estar aquí sentado en una silla, sin comer, sin bañarse, sin nada!- alzo un poco la voz pero Samuel ni se inmuto.- Frank necesita ayuda en la cocina, mándalo con él, probablemente no sabe ni usar una espada y ademas ¿A donde va a huir? ¡Estamos en medio del océano!- Rubén alzó un poco más la voz para luego bajar los brazos molesto y salir del camarote tirando la puerta.
Samuel rodó los ojos hacía la actitud de su amigo, suspiro y observo al príncipe Guillermo.
Su cuerpo estaba temblando mucho y el agua caía de su cabello, formando pequeñas gotas en su rostro, por un momento pensó en dejarlo en el sillón pero no sería buena idea.
Resopló molesto mientras se acercaba al cuerpo del príncipe y lo tomaba en brazos de la misma forma que Rubén hizo unos momentos atrás , caminó hasta la parte del fondo de su camarote, paso la cortina morada oscura que tenía para hacer la división y dudo unos segundos pero finalmente lo acostó en su cama. Buscó unas sábanas y cuando iba a ponérselas encima se dedico a observarlo por primera vez.
Era un poco lindo, si era honesto, tenía una pequeña barba saliendole y sus mofletes eran más grandes que el resto de su cara, bastante delgado pero con buenos músculos y si fuera otra circunstancia Samuel definitivamente se acostaría con él.
Pero siendo la situación que era.
Dejo de verlo y lo tapo con las sábanas. Dormiría en la hamaca que estaba junto a la ventana, no compartiría la cama con un príncipe, eso jamás.
Apago las velas y se acostó de una buena vez.
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Samuel estaba en una fiesta, la gente a su lado celebraba su existencia, le daban joyas, oro y muchos objetos de valor. ¡LLENARÍA EL BARCO CON TODO ESO!
Sintió como unos brazos se enredaban en su cuello y unos labios comenzaban a besarle detrás de la oreja.
-Lo lograste- decía la voz- Eres la persona más rica del planeta.
-¿Quién eres?- preguntó
-Soy el amor de tu vida, Samuel-
Samuel sonrió, era lo que siempre había deseado, nunca tener hambre, ni frío, ni necesidades de nada, y tener a alguien que lo amara. Tomo la mano de la persona que lo rodeaba y la sentó en sus piernas mientras le besaba apasionadamente, estaba feliz y quería compartirlo.
Las personas comenzaron a desaparecer,solo quedaba él y a quien estaba besando, rápido, con hambre.Se alejo un momento, necesitaba ver quien era, a quien le estaba entregando su corazón por primera vez.
Cuando abrió los ojos para descubrir quien estaba detrás de esos dulces labios, no esperaba ver a un chico con cabello negro y ojos rasgados. Este se acerco lentamente hacia el y le rodeó el cuello con los brazos.
-No tengas miedo de mi-
-Yo no tengo miedo- contesto- Nunca tengo miedo, de nada, de nadie...-
-¿Y porque huyes ?
El príncipe Guillermo comenzó a desaparecer frente a sus ojos, Samuel intentaba sujetarlo pero se le resbalaba de las manos.
-¡NO!-
Samuel despertó sudando y agitado, se sentó rápidamente y casi se cae de la hamaca, observo la ventana que había detrás de su cama y vio como rayos de luz comenzaban a aparecer.
Estaba amaneciendo.
Se levantó de la hamaca y camino hasta el príncipe, saco su espada y la alzó en alto,pero no la pudo bajar y acabar con él. Guardo su espada nuevamente y lo observo, la corona a pesar de todo el mal rato que había pasado no había dejado su cabeza, estiro la mano y se la quito, era de oro puro, podría reconocerlo sin problema, tenía esmeraldas y pequeños diamantes incrustados, dentro de ella tenía una frase inscrita "William, maledictus in principem". No tenía ni puta idea de que significaba, camino hasta la parte de atrás de su camarote y guardo la corona del príncipe en el cajón de su escritorio.
Suspiro resignado intentando comprender que había sido ese sueño, no conocía al príncipe,solo quería obtener beneficios de él, dudaba que el príncipe sintiera algo más hacia el que miedo y odio.
Lo observo una vez más intentando ignorar el lío en su cabeza.
Los rayos del sol comenzaron a pegarle en el rostro, así que tomo sus cosas y salió de la cabina a hacer lo que mejor sabía hacer.
Navegar.
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Hola<3
Bienvenidos al barco del resplandor! #pasillosQueDanMiedo #EnAltaMar #mediterráneo