7. Iris (2014: Albert Maysles)
No creo ser la persona correcta para hablar de moda, no tengo ni un jean, regalo todo lo que me queda chico, lo viejo o lo irrecuperable, no tengo lugar de guardado y no me interesa coleccionar aquello que no voy a usar. Soy, simplemente, humana.
Debe ser por eso que me aburrió hasta el hartazgo este retrato de una vieja excéntrica que hasta el día de hoy no tenía idea de quien era. Pero más allá de mi comunión o excomunión personal con la moda, me aburren las vidas de las personas que no tienen ni una sola crítica y que andan con un coro de repetidores y aduladores subnormales. Justamente, comentaba con Gastón el otro día que vimos At Berkeley que nuestra parte preferida es la del profesor que elegí para la foto de la entrada del post que habla precisamente de recibir críticas, que no se bancaba no tener feedback y que finalmente terminó dándole trabajo a una chica que se animó a decirle que cuando él disertaba su clase, movía demasiado las manos. Me hubiese gustado ver por lo menos un atisbo de esa chica que se animó a criticar pero verlo en este documental sobre esta vieja que regatea 5 dólares en una feria pero tiene una colección de pantalones Versace y quien sabe cuántas fortunas más.
Hay una parte donde pareciera que lo que dice Iris podría empezar a ponerse interesante: habla de la falta de conciencia histórica en los jóvenes que se acercan a la moda, la misma Iris concluye: La moda está atravesada de política, de economía, cuando veo un vestido puedo adivinar la historia detrás de él. Nada más, no hay profundización, no hay historia ni ejemplo. La misma tesis de Godard que dice que toda película es documental de sí misma, podría bien decirla Iris de un vestido, pero no pasa a otra esfera. Sólo hay un check list de sus viajes, su colección irrefrenable de pelotudeces de toda índole y lo que queda es una sensación de hoarding de la vida de una nonagenaria como sinónimo de la nada misma.
Sólo en algo concuerdo con la vieja: No me haría ninguna cirugía estética.