En mi experiencia por lo que llaman vida he aprendido varias lecciones, y ninguna en la escuela:
Cada día las personas que me rodean intentan comprenderme y se enfadan si no lo consiguen. ¿Cómo pretenden entenderme si ni yo lo hago? Siempre va a haber alguien cabreado, juzgando, diciéndote cómo debes vivir. Pero ese alguien está tan perdido como tú.
Las drogas me hacen feliz.
Tal vez algún día la vida tenga sentido, tal vez algún día merezca la pena sonreír, pero hoy no es ese día.
Me identifico más con los animales que con las personas. De hecho, los animales saben vivir mejor que las personas. ¿Qué es eso de pasarse la vida trabajando y haciendo cosas que no te gustan para acabar tan jodido que un día tu cuerpo no pueda más y acabe en la morgue?
No me gusta que me quieran. Es decir, supongo que me gusta, pero me produce sentimientos contradictorios. Me gusta que me quieran de la misma forma que los quiero yo. Me gusta que me quieran linda, libre y loca. No consiento bajo ningún pretexto que me digan qué es querer y cómo debe hacerse.
Las malas/buenas rachas dependen de tu actitud y tus fuerzas ante ellas. El mundo es una mierda y nunca dejará de serlo, hay épocas en las que lo tienes más asumido y otras en las que menos y te derrumbas. Pero la mierda es la misma.
La Felicidad, en mayúsculas, como algo que te cae del cielo como una gracia divina en compensación por todos los malos tragos no existe. La felicidad se escribe con minúsculas porque está en los pequeños momentos: el primer beso de la persona que te tiene loca, un paseo por la playa, tu perro despertándote con lametones en la cara, tener a alguien con quien disfrutar del silencio en compañía, un mordisco en el cuello, una mirada, un baño de espuma, gritar hasta que te quedes sin voz, bailar en un concierto, pasar la noche entre amigos…
Algo parecido ocurre con el Amor, ese Amor incondicional, para toda la vida, por el que quieres a la otra persona más que a ti mismo es mucho más peligroso que cualquier arma. ¡Se ama de dentro hacia fuera! No puedes amar a nadie si no aprendes a amarte a ti mismo primero, eres tú el que te va a acompañar toda la vida, el que te va a querer incondicionalmente y al que debes amar sobre todas las cosas, tus personas cercanas te lo agradecerán, ninguna persona que merezca la pena preferirá que la quieras a ella más que a ti.
Y esto me lleva al punto del “enamoramiento”, no sé por qué me enamoro y espero no averiguarlo nunca, la vida es más interesante así. A mí me enamoran chorradas, risas, miradas, canciones… Nunca he sido una persona “romántica”, pero yo quiero que me enamoren con la poesía guarra de mis canciones, que me digan que me la van a meter hasta el mismo corazón, que quiere que lo acune en mis brazos para navegar en mis tetas, que mi culo es su localidad… Ese enamoramiento puede durar un minuto, un día o cien años, dependiendo de la combinación de los factores antes mencionados. No podré darte ninguna certeza más la de que te querré como sólo quieren las locas.
Los periodos de mi vida en los que he tenido perro han sido los más felices. Eso de que te quieren de forma incondicional es completamente cierto, unos pesaos, pero siempre están ahí.
La paciencia es la reina de todas las ciencias.
Soy masoquista. Me saboteo de todas las formas posibles. Todo lo que me hace daño me gusta, todo lo que no puedo tener me chifla y amo a todo lo que me destruye. Esto crea serios problemas a la hora de relacionarme con el mundo, yo lo sé, pero es lo que hay.
Callada soy mucho más guapa pero más triste.
Todo lo bueno engorda, coloca, engancha o mata. Engorda, colócate, engánchate y muere.