Perdida por lo que sentía.
Ahora que lo pienso, puse en sus manos la estabilidad de mi mente. Me encontraba tan sola que sólo quería a alguien que se quedara a mi lado, cuando esa persona ya estaba ahí, era yo misma.
El que sostenía mis sentimientos empezó a tocar los sentimientos de otras almas, pensé que era mi culpa, pero nunca lo fue, sino su debilidad. Ahora ya dejo ir cualquier sentimiento que me pegaba a él, cualquier hilo lo corto, no quiero sufrir de nuevo, estoy yo primero.
Estos días he estado sola, pero con mi misma no es tanta la soledad. Estoy encontrando todo lo que ni siquiera pude buscar cuando estuve con él. Vuelvo a enamorarme de mi misma. Yo me necesito, debo estar para mí. Estoy para mí.
Quizás a veces debía ser yo la que terminara todo, fui ciega. Tenía que ser yo la que se alejara rápido antes de que algo más sucediera. Pensé tanto tiempo que el que tocara más almas, más cuerpos era porqué a mí me faltaba algo, no era así, solo le faltaba a él. Ese valor que tanto decía tener: lealtad.
Quedé atrapada en unas manos que yo quería creer me sostenían, cuando en realidad era yo la única poniendo las manos. Me perdí en mi mente intentando entender lo que había dentro de la suya. Siempre confundida, preguntándome si yo estaba en tu mente, si al menos pasaba como turista por ella; no fue así.
Sólo quisiste acompañarme cuando caminaba, nunca cuando corría, nunca cuando me clavaba una astilla, nunca cuando la herida era más grande.
Me volví loca, ahora sólo me digo a mi misma “¿en qué pensabas?”, tal vez estando con él nunca pensé. Fui esclava de lo que sentí, ignore cada uno de mis pensamientos por intentar entender los suyos. Lo perdí aún más por esa locura, no sólo ocultabas la verdad, ocultabas la mentira.
No quise creer nada de lo que otras bocas hablaban, me deslumbre por algo que apenas echaba chispas. Ya borró el pecado de sus manos, mientras que yo lo sigo teniendo como una espina en el corazón; la dejaré ahí, no la sacaré o mi corazón empezará a desangrarse. Aprendes hasta que de las cosas que te hacen llorar. Aprendí demasiado con él. Me lastimó más el engañarme a mí misma por amor, que el que él lo haya hecho.