Cielo epiléptico
¡Aquella noche! ¡Dios! ¡Esa noche!
(En aquella noche... ¿¡Cómo explicarlo!?
La ciudad respiraba un aire frío).
Empezaré diciendo que se rompió el
cielo,
de las grietas escapó agua dulce.
Las nubes,
anaranjadas, furiosas, a punto de
estallar.
Todo el cielo preparándose
para abrir las puertas del infierno.
De pronto sonó un trueno oscilando a
todo ser,
empezó a convulsionar el cielo;
explotando, destellando y disparando
rayos
a todo lo puntiagudo que se encuentre a
la altura.
Esa noche parecía tan aterradora,
mi pobre vista se tiñó de luces.
Cuando la noche se deshizo,
se asomó la luna y las estrellas
con un abrazo a la tierra.
Deje la vida por ese momento.

















