llevaba años escuchando que no había posibilidad alguna de que su hija siguiera viva por ahí, y mucho menos que la fuera a encontrar, pero gemma siempre supo que debía seguir luchando porque tenía muy claro que lograría recuperar ese pedazo de vida que le arrebataron. desde hace meses que tenía pistas claras, los detectives estaban haciendo un excelente trabajo y llegaron a entregarle una dirección, una foto de una chica con su mismo color de cabello y de la edad que tendría su pequeña. tenían más que suficiente para poder asegurar que esa era su hija, ahora solo hacía falta que gemma la viera con sus propios ojos. fueron las dos horas más largas de su vida en aquel avión, estaba ansiosa y cargaba contra su pecho la foto de la chica junto con una de cuando estaba embarazada. en su bolso llevaba muchas cosas del estilo; fotos, ecografías, el certificado de nacimiento a su nombre. todo con tal de poder probarle que es su madre. ¿qué era ese lugar?, ¿un centro comercial? podía ser. la doctora se sentía un poco fuera de lugar, pero no le importaba, solo pensaba en la excusa que usaría para acercarse, o qué sería lo primero que le diría--de pronto, la vio aparecer. miró la foto y comprobó que se tratara de la misma persona. sus ojos se llenaron de lágrimas y se quedó inmóvil por unos segundos, pero la chica seguía caminando y no podía darse el lujo de perderla de vista. no de nuevo. “disculpa, ¿puedo... puedo hacerte una pregunta?” se notó nerviosa, aunque mucho más recompuesta que hace unos segundos, “¿estudias o vives por aquí cerca? estoy buscando algo y necesito poder encontrarle.”