Despertó sobresaltado, además de estar completamente adolorido debido a la posición en que había estado durmiendo por un largo rato. Se había quedado dormido en clases, algo que le sucedía comúnmente y que todas las personas de su alrededor sabían, sin embargo a pesar de eso no le despertaron, ni hablar de haberle dicho que quizás las clases habían terminado hace más de dos horas.
Recorrió con la vista todo el salón de clases, notando que la única persona que estaba allí era él y que todos ya se habían retirado. Maldijo por dentro y se levantó como pudo de la silla, tomando sus pertenencias, caminando a rastras hacia la salida y con la cabeza gacha, además estar con un notorio ceño fruncido en su rostro. ¿Cómo se atrevían a hacer tal cosa? ¡Se suponía que eran sus amigos! Y por supuesto, los verdaderos amigos no harían tal cosa. Aunque recordó a último momento que los profesores eran los únicos que le despertaban... Y no ellos.
Soltó un bufido, mientras se preguntaba cuanto tiempo había estado durmiendo. Ahora sólo debía ir a los dormitorios y descansar nuevamente, la espalda le dolía y lo que menos quería hacer eran los deberes, incluso si su hermano le obligaba; Entre tanta distracción, de estar pensando en que les diría al día siguiente a sus amigos por haberlo dejado ahí tirado, no notó que alguien más estaba en su camino, por lo que fue inevitable tropezarse con él.
— Lo sient... ¿Eh? —al alzar la vista pudo observar mejor al muchacho, el cual a la vista podía deducir que tenía la misma edad que él, pero lo único "anormal" que tenía éste era su vestimenta. No sabía si era un disfraz, aunque lo más probable era eso ya que dudaba que alguien se vistiera de esa forma. Se le quedó observando sin decir nada, aunque pensando en que preguntarle primero.