¿Cómo te digo adiós?
Si fuera por mí lo haría con una sonrisa, escuchando tu risa tierna por última vez. Si fuera por mí no dolería, no tendría este deseo de buscarte en tu puerta con cada día que pasa. Si fuera por mí, no se me haría un nudo en la garganta al ver nuestras fotos. Lo haría con una canción y te sonreiría desde el corazón y no desde el dolor... Pero, ¿a quién engaño? Si fuera por mí, no me iría jamás, te entregaría mis sueños y dejaría que este amor trascienda a otras vidas. Te haría el desayuno en las mañanas y el amor en las noches. Si fuera por mí, no me despediría y te escribiría cartas de amor cada que el corazón me lo permita. ¿A quién queremos engañar, querido peluche...? Yo no me quiero ir, y parte de tu corazón aún está aquí conmigo. Mi vida te pertenece y lo sabes. Nos seguiremos buscando en otras vidas, y espero que en la siguiente se rompa esta maldición.
No borro de mi mente el recuerdo de esta noche, ver tu carita en llanto a unos 7 metros de distancia, pero se sentían como una eternidad de pasos. Quería correr hasta a ti y decirte: "Vamos a intentarlo, no te vayas...". Hoy obedecí al corazón e ignoré por completo a la razón, sólo pude salir corriendo y pensando en todas las cosas que te quería preguntar, y decirte: "Amor mío, quiero intentarlo, dime qué hacemos". Porque sé perfecto que este corazón no podrá sentirse seguro en las manos de otro amante, porque ya encontró al astronauta que lleva buscando desde hace muchas decadas, en cada vida a la que vamos, porque si no es contigo, esta vida no se comparte con nadie... Extraño tu risa, tu llanto, tus ojitos, tus abrazos, tu mirada tierna, tu calor, tu felpa. No sé por qué la vida nos hizo esto...
¿En serio tengo que dejarte ir? Si es así, dime cómo me despido de ti y vete, porque yo no sé irme. Si no...
Ven y dime que me amas, dejemos el resto al corazón.











