----{ { Ups, mi dedo se deslizó. } I want the K.
4: Forehead Kiss
— Mi querido Pitch~ —la voz de la diosa se oyó tan dulce cual manzana envenenada al percibir la presencia del Rey Pesadilla atravesar el umbral que dividía al mundo de los humanos con su despiadado Tártaro—. Qué agradable sorpresa —Palabras expuestas por cortesía, ya que su bola de cristal ya había anunciado la llegada del otro unos minutos atrás.
La figura de la dama apareció sorpresivamente cerca de la esbelta figura presentada por Pitch, quien no se inmutó ante el gesto, acostumbrado a las acciones de la Diosa de la Discordia, como si ya fuese capaz de predecir cada movimiento elaborado por ella, aunque lo cierto era que ya comprendía los arrebatos de aquella mujer por aparecer y esfumarse a gran velocidad, antes de siquiera ser capaz de entablar contacto visual con ella.
Pero así eran los dioses, ¿No? Gracias a la cantidad de años que llevaban encima, se aburrían muy rápido, de modo que cuando uno menos lo esperase, ya habrían ocasionado una nueva guerra en el mundo humano, generando caos, destrucción, y la incesante diversión de Eris, la cual adoraba contemplar el modo en el que se destruían los unos a los otros sin piedad alguna.
— Mi querida Eris —correspondió Pitch al saludo, empleando el mismo tono cortés de ella—. Te ves tan elegante como siempre.
Ella rió con la gracia que la caracterizaba, y cruzó los dedos justo bajo la barbilla, centrando sus ojos sobre su invitado.
— Deja los elogios para otra ocasión, Pitch. ¿Qué es lo que te atrae a mi humilde Tártaro? Supongo que no estás aquí solo para endulzar mis oídos con palabras de admiración.
Una sonrisa se hizo presente sobre los labios del Rey Pesadilla en respuesta a la afirmación de Eris, pero antes de atreverse a decir algo, ella optó por adelantarse.
— Si es por nuestro plan, no te preocupes. Muy pronto serás capaz de obtener el poder que tanto anhelas, y destruir al hombre en la luna... O más bien, a sus queridos guardianes —rió con presunción, e hizo aparecer una manzana, la cual se comió de buen grado—. Muy pronto, todos los niños del mundo estarán inmersos bajo el poder de la oscuridad, y no podrán liberarse de la desesperanza y del miedo. Por supuesto, todo es mejor ir haciéndolo gradualmente, o de lo contrario, tropezaremos siempre con la misma piedra. Hay que recordar que Roma no se hizo en un solo día.
Y besó su frente con suavidad.
Probablemente pasarían varios siglos antes que ocurriera, pero no iba a admitir que Pitch la atraía con tanta facilidad. Resultaba agradable observar los gestos consternados ajenos ante cada movimiento que ella elaboraba con astucia.









