No me Salves
Llegaste a robarme de los brazos de la nostalgia Paracaidista de velorio sin su tieso, Yo que vagaba feliz entre pantano y ciénaga, Tu me descubriste del luto, Me pintaste de blanco para llenarme de colores. Pero tu dolido del mundo, Amanecido del rocio de tanto llanto. Tu. No me salves del negro y te vistas de noche. No me salves sin antes ver en tus ojos la primavera que me habita cuando me rodean tus brazos.
Tomaste mí jardín invernado Y a mí flor más preciada la renaciste, La cubriste con tus amplias ramas, Como el sauce cubre a sus poetas, Reparaste alas de mariposas, Elevaste ramas caídas, barriste las hojas de mí otoño, liberaste de maleza mis naranjos, Levantaste cercas de mí huerto. Pero tu mí muelle, mí árbol. Tu. No me salves del invierno y te vistas de frío. No me salves de derrumbe y te sientas escombro. No me salves sin antes oír el aleteos de los colibríes que nos habitan cuando estamos juntos.
Tu que oyes tanta lagrima Y dispones pecho, cual lago vacío, Tu que me arrullas el aguacero, Que aún agujereado y frío te crees techumbre sobre pájaras mojadas. Tu no me salves, sin alzarte. Propongo limpiarnos el polvo, Hasta que serlo, pero de estrellas Viajando por el infinito.
Eory

















