Amor mío, amor de todas las noches, de todos los días. Te escondes poco a poco en el silencio oscuro y frío.
Ahora yo me entrego a tus sueños; me rehago en forma de luna, de planeta de constelación. Desvisto mi piel como quien confía su temblor a la ocasión de los sentidos.
Amor, amor mío, sin ti el mundo se desintegra y mis arrullos, tercos, se niegan a morir, quizás porque como nosotros, pertenecen ─todavía─ a las estrellas.
Un beso con amor










