Con megáfono en mano gritando a todo pulmón, se encontraba la rubia frente al edificio. Paradas en primera línea junto con su amiga Eva protestaban e inventaban canticos para hacerse notar entre la multitud, “ ¡Fuera Ferreira! ¡Adiós Ferreira! ¡Maldito desgraciado!” se escuchaban entre el tumulto de gritos mostrando el enojo de la ciudad. Maia venía preparada para todo, dentro de su mochila sacó una botella de vidrio, la cual estaba llena de alcohol, estuvo apunto de prenderla y crear una bomba molotov que estaba dispuesta a tirar contra el ayuntamiento, cuando se percató de que la policía venía hacia su dirección. — ¡MIERDA LA POLÍCIA! — Gritó a todo dar, y botó su casi “arma” al suelo, tomó de la mano a sus compañeras de protesta más cercanas, y las arrastró por entremedio de la multitud, corriendo y chocando entre la gente, lo más rápido que pudieran, intentando salir de aquel lugar, procurando no ser capturadas por la policía.