A veces siento como cambias de parecer. Tú también sientes miedo, lo sé, algo te carcome desde las profundidades de tu memoria.
Entonces yo pauso el andar, mi danza es más orgánica y se asemeja a una hoja cayendo del árbol. Levanto mis brazos, ladeo mi cabeza, mis pies espiran el movimiento ancestral. Soy toda universo, plena y eterna.
Desaparezco.
Bailo para dejar de sufrir, bailo para entender, recordar la impermanencia de la vida… tan impermanente como cada movimiento que hago, como cada nota que canto desde mi vientre. Eso esta y se va, deja de ser en segundos, vuelve al todo y nada, a la infinitud. Bailo para entender con este cuerpo, que nada debo apresar. Veo venir un gran dolor y mi mente racional desea escapar, mi yo - ¿espiritual? ¿sabio? – dice suavemente que todo es perfecto, que el dolor no existe, que es algo que debe ser… pero yo me niego, me niego. Durante tan largos tiempos nos he visto de esa hermosa manera, envejeciendo juntos, siendo compañeros esta vida también. Me niego a la separación, me niego al dolor.
Veo en tus ojos el no saber, te leo bien.
No dices nada, yo tengo miedo de preguntar. Quiero creer que todo será.
Y es, solo que quizás no es lo que deseo ¿deseo? ¿Eso es políticamente correcto? ¿Eso es coherente? ¿Eso va con mis convicciones? Deseo ¿Qué es el deseo a fin de cuentas?
Temo por esta flor que crece, una orfandad amenaza con dividirla… temo la orfandad de mi piel, de mis sueños.
Temo la orfandad.
Entonces no se qué hacer, donde colocar las manos, que palabras dejar anidar mi lengua. Entonces una marea amenaza con tomarme desde el fondo, arrebatarme entera, lanzarme a costas deshabitadas. Circe me espera, Medea me acompaña. Nuestro caldero será lleno, ahí de nuevo canto… canto desde el dolor. Canto desde la orfandad, desde la rota orfandad, desde el destierro.
Lloro, no me había dado oportunidad de sentir esta soledad que habita mis huesos. Esta soledad que corroe, que hunde. Siempre me creí acompañada pero ahora en retrospectiva veo de nuevo y mi mano no encontró par… en las olas he perdido todo rastro. Camino sobre el agua, me hundo sobre otras profundidades. Arriba, hay un arriba en algún lugar ¿A dónde voy? ¿En algún lugar me encontraras?
Escucho la misma canción una y otra vez, eternamente… una misma historia que viene y va, viene y va. Intentando diluir la pena, la rabia. Yo me canso y me pongo triste, yo me hiero, me dejo herir.
En tus ojos veo la incertidumbre, sé que no sabes ni de ti ¿Cómo esperar que sepas de nosotros? Yo le temo a lo soledad a fin de cuentas, la asumo casi como una penitencia. Quizás mi labor es demasiado alta para compartirla con otro, quizás deba siempre estar sola.
Lloro, canto, bailo. En el espiral, que todo vuelva a la unidad, que sea ahí donde obtenga paz. Sé que ahí no estoy sola ¿hay alguna forma en la que logres verme también? Porque te amo ¿Hay algo que pudiera hacer para conseguir un poco de tu atención? En las olas he perdido todo rastro de ti ¿Dónde estás? En las olas he perdido todo rastro de ti ¿Dónde estás?
Y entonces bailo, bailo para saberme.












