para su mala suerte, los rumores eran ciertos. llevaba ya varios minutos escuchaban murmullos que mencionaban su nombre. olivia no se sentiría tan avergonzada por su presencia si ella misma no se hubiese encargado de hacerle saber a la mayoría de sus conocidos (todos invitados en su fiesta) de lo que había ocurrido con gemma y, sí, con lujos de detalles. había sido infantil, lo sabía, pero ¿le quedaba de otra? se negaba a que le pregunten nada de ella, de siquiera escuchar su nombre. le había dolido más de lo que le gustaría admitir. con el ceño fruncido, reynolds se aproximó hacia la rubia. ‘ ¿quién te ha invitado? ’ nuevamente se comportaba una niña, nuevamente salía a relucir su lado caprichoso y para nada atractivo. a pesar de la música, la voz de olivia se podía escuchar debido a que prácticamente se encontraba gritándole. ‘ nadie, ¿cierto? solo vienes a joderme una vez más. ’ cómo hubiera deseado que todos a su alrededor siguieran con lo suyo; bailando, besuqueándose, haciendo lo que sea. pero no era así, parecía que todos allí se entretenían viendo el espectáculo que la rubia se encontraba haciendo. y nunca se había arrepentido tanto de haber tomado de más como en esa ocasión.