"¡Decidido! Nos mudaremos para acá." Se detuvo en lo más alto de la colina, extendiendo los brazos de par en par. "Pondremos unas ventanas en esta dirección, para que coincidia con la salida del sol, y en esta otra también, para que coincida con la apuesta. Habrá un jardín grande, muy grande—" extendió los brazos hacia arriba, "¡y serán dos pisos! Nuestras habitaciones estarán arriba." Continuó haciendo planes mientras el cerdito con alas que había adoptado le seguía de aquí para alla, rebotando en el aire con la misma energía que su dueña.
La practicidad quedó de lado en todo el proceso. Estaban un poco lejos de la ciudad, no habían muchos árboles en la zona, y se decía que había un grupo de forasteros asechando la zona en busca de víctimas a las cuales robar. En su mente no es que importaran mucho, ¡Luc era el más fuerte y ágil de todos!









