AKU NO HANA: SOBERANÍA Y TIRANÍA DEL DESEO
FICHA TÉCNICA
Nombre internacional: Aku no Hana: Las flores del mal
Nombre original: 惡の華
Tipo y género: Serie animada. Coming-of-age, drama psicológico.
País e idioma: Japón, japonés.
Creación: Hiroshi Nagahama (dir.), basado en el manga homónimo de Shūzō Oshimi.
Primera emisión: 5 de abril de 2013 – 29 de junio de 2013.
Temporadas × Episodios (duración): 1 × 13 (24 minutos)
Spleen e ideal
En su momento fue calificada como un fracaso: la peor serie del 2013, visualmente fea, con un ritmo pesado y una historia turbia e incómoda. Fanáticos del manga expresaron su descontento con una adaptación que, aunque fiel a escenarios y argumento, resultó chocante por su técnica de animación y estilo narrativo ajenos a la sensibilidad típica de las obras dirigidas a la demografía shōnen (‘muchacho’ en japonés), sector juvenil masculino que las consume habitualmente. Finalmente, la serie quedó inconclusa, abarcando apenas 4 de los 11 volúmenes del manga.
En retrospectiva, se aprecia un tono de reproche autocomplaciente en las quejas de entonces, si bien todas resultan comprensibles. En efecto, la molestia con la supuesta “fealdad” de los personajes se entiende comparando la adaptación con la obra fuente. También es claro el sentido de las acusaciones de infidelidad al material de origen. Nada de ello radica en la adaptación concreta sino en su ideal, el ideal kawaii y moé de un sector del público shōnen. La adaptación es una obra sin concesiones sobre la adolescencia, el amor y las dificultades de crecer que no deja nada al azar, que además hace un uso estupendo de los recursos que su medio, la animación, le ofrece.
Meme que ilustra la reacción de una parte de la audiencia.
Rotoscopia del artista adolescente
Las claves que hacen trascendente a Aku no Hana se condensan en el binomio analítico de dislocación y disociación. A nivel formal, la dislocación se aprecia en el contraste entre la parquedad de los escenarios y la viveza de las emociones, entre lo anodino de los eventos y la resonancia siniestra que adquieren para los personajes, entre la grandilocuencia de los gestos (maravillosamente detallados por la rotoscopia) y las palabras y la descarnada cotidianidad de un grupo de jóvenes de una pequeña y ruinosa ciudad remota, todo subrayado por la presencia de una banda sonora tan inquietante como fascinante que, cual registro ominoso de los pálpitos y tribulaciones de un adolescente confundido, retrata el caos mental en que se hunde cada que debe enfrentar una experiencia común de esa etapa de la vida, pero que se vuelve el asunto más crucial donde se juega la existencia y que deberá afrontar en la más absoluta sensación de desamparo.
En cuanto al contenido, la disociación es el leitmotiv argumental sobre el que se construye el conflicto y se desarrollan los personajes, cuyo concepto de sí mismos se ve desafiado en varios niveles: en la imagen que cada uno tiene de los otros, en la imagen que cada uno tiene de sí mismo y en la imagen que de ellos se hace la propia audiencia. El uso de los colores y la iluminación, las analepsis intercaladas y la estructuración de los diálogos hacen patente la incertidumbre que pesa sobre sus identidades en formación y de la confusión que permea cada uno de sus actos. Todo esto contribuye a sostener una atmósfera de desesperación y a perfilar una aplastante cotidianidad opresiva y vacía en un sitio carcomido por la herrumbre de la monotonía entre cuyas grietas arraigan las flores del mal.
Al final de cada episodio aparecen estos comentarios.
Con todo y esto, el argumento de Aku no Hana es tan simple como el de cualquier romance escolar, pero en ese minimalismo reside su encanto: el chico introvertido está enamorado en secreto de la chica modelo. Un día ella olvida su uniforme de gimnasia en la escuela, el cual termina encontrando su flechado secreto quien se debate entre la tentación de tomarlo o el arrepentimiento anticipado de dejarlo. Luego de titubear, lo agarra y se lo lleva a su casa. Para su mala fortuna, la chica marginada del salón lo vio todo y amenaza con delatarlo a menos que cumpla con el trato que ella le propone… ¿Otro relato de fantasía burusera con un maestro Happosai púber asomándose a la puerta? No.
Los tópicos se insinúan: la chica marginada estrecha su complicidad con el chico al que atosiga y chantajea. Para nivelar la situación ella le confia sus secretos más íntimos, por ejemplo, que su rudeza disimula una vulnerabilidad producto de algún evento traumático del que no revela detalles, como tampoco lo hace sobre la creciente atracción que siente por el chico y que intuye recíproca. La tensión crece, se necesitan mutuamente y se abre paso el tema tsundere. El pacto pasa a segundo plano al igual que el amor inicial por la chica modelo. Dudan de sus sentimientos. ¿Será amor o complicidad o revancha? ¿Qué los unió realmente? ¿Fue el secreto compartido y lo que pasaron juntos? El pacto equivale a la apuesta en la comedia romántica hollywoodense… Y sin embargo, nada de eso ocurre, al menos no según las convenciones del género que toma como punto de partida para desarrollar su drama psicológico.
A la mitad del tantas veces comentado, criticado y vilipendiado episodio final de Neon Genesis Evangelion, Shinji experimenta una realidad alterna que despliega toda la parafernalia típica del romance escolar juvenil: él y sus compañeros son adolescentes comunes que asisten a una escuela donde los papeles se modifican: Misato es una sexy profesora y Asuka es la fiel amiga y amante abnegada. Una nueva alumna, Rei, acaba de ser transferida y, antes de clase tiene un altercado con Shinji que bien pudo significar el atropellado inicio de un amor según el manual de la comedia romántica. Recién el año pasado, con el estreno de Thrice Upon a Time, espléndida pieza final de la tetralogía Rebuild of Evangelion, Hideaki Anno pone punto final a la historia de los Evas y, como Malcolm dijo sobre la niñez, deja claro que la mejor parte de la adolescencia es que también, en algún punto, termina.
Smells like teen spirit
Si en algo conecta esta serie con la obra de Baudelaire es en su ambiguo regodeo con la sordidez y el pudor; el hastío de Gunma es la rebaba del spleen de París. Las exigencias del pacto que elabora la chica marginada, Sawa Nakamura, resultan cada vez más humillantes para un tímido, torpe y confuso Takao Kasuga, chico obsesionado con la obra de Baudelaire, que apenas entiende pero ostenta como seña de distinción ante unos compañeros por quienes tiene nula consideración. Además, excepto por el comentario irónico del mangaka al final de los créditos, en Aku no Hana está ausente el alivio cómico. Cuando irrumpen, las risas siempre están envueltas en un halo de obscenidad y delirio. Aparte, el triángulo amoroso es un permanente ir y venir agobiante entre el distanciamiento y el des/engaño, con una dosis de indecisión que, en su cúlmen, termina con los tres dentro de una patrulla.
El periplo de Kasuga es un constante descenso, se hunde cada vez más en su propia mierda y, ante ello, sólo puede optar por uno de los dos destinos que Nakamura le propone: ser un gusano comemierda más o despojarse de sus caparazones uno a uno hasta mostrarse como el pervertido (変態, hentai) que en realidad es. Lector precoz de Bataille, Rimbaud, Lautréamont, Hagiwara y Shibusawa, cree pertenecer a una estirpe maldita, pero sus genuinos precursores forman una caterva de enamorados pusilánimes que va desde Orfeo hasta Shinji Ikari pasando por Werther. Nakamura hace añicos sus ensoñaciones, incluso lo insta a pasar el resto de vida masturbándose si no hace algo con su vida, arrancándole la careta que lleva consigo siempre, como ese libro que siempre hojea y del que nunca habla, y de paso le enseña a él y a Nanako Saeki, la chica modelo, que carecen del arrojo suficiente para siquiera admitir su propia naturaleza perversa, desafiante.
Litografía de Odilon Redon.
¿Qué clase de perversión es a la que refiere Nakamura? Sólo ella lo sabe, su mente es un bloque de abismo; probablemente alude a la anormalidad que es patente en el origen etimológico del término hentai. En cuanto a Kasuga, es un macho perverso polimorfo tal como lo articula Lacan: “el Otro del perverso es un ser asexuado”. Nanako Saeki es “su musa”, un ser angelical que despierta en él un “sentimiento puro”. Aunque protagonice fantasías y sea blanco de miradas, Nanako nunca ha tenido novio o un pretendiente serio (situación que Freud describió aludiendo al complejo de virgen-puta). Su primera y desastrosa cita es con Takao, quien también es el primero en declarársele. Él es ante sus ojos un ser especial por leer libros difíciles, y osado, pues intercedió por Nakamura cuando la acusaron injustamente de robo. Aun después de enterarse del hurto de Takao le confiesa su interés, ya que "hizo de ella una gema".
En esa rara y tensa primera cita, Takao ensimismado en sus aflicciones y con Nakamura rondándolo no presta atención a lo que Nanako le dice. La escena es brutal: está con ella y no la escucha… Al fin y al cabo, está enamorado de un ángel. Tal para cual: imagen del hechizo que más quieren, dulce ficción por quien penosos viven. En el episodio de la huida a la montaña (capítulo 10), Nanako revela sus sentimientos y Takao sólo responde con autorreproches llorando bajo la lluvia. ¿Qué sería de estos jóvenes si siquiera contaran con un sitio para charlar, bailar, hacer música, escribir, hacer cine, expresarse, si hubiera un psicólogo en su escuela? En cambio sólo son desposeídos hasta de sus propios conflicto, sensibilidad y deseo.
Neurosis, perversión, psicosis
Takao Kasuga. Sus mecanismos mentales pueden resumirse bajo la triple fórmula de la dilación, la dilución y la delación. Dilata sus decisiones: titubea cada que debe tomar una y, cuando lo hace, prefiere evadir sus consecuencias; en uno de sus momentos más bajos le pide a Nakamura que sea ella quien lo delate ante Saeki. Diluye sus deseos: en su primera cita, le pide a Saeki que tengan una relación “puramente platónica”, llevando puesta la ropa de gimnasia de ella bajo la suya. Se delata en su incertidumbre: a su confusión hay que añadir que los eventos por los que pasa ponen en jaque todo lo que piensa de sí mismo, la ficción de la que incluso se enorgullecía se hace trizas y teme ser exhibido como un pervertido. El tema de apertura que lo caracteriza suena como él: confuso, agitado, aprensivo, hastiado, anhelante.
Nanako Saeki. Bella, popular, inteligente... Es lo que todas desearían ser y a quien todos desean, pero ella ¿qué desea? Si Nakamura es una exploración extrema del tema tsundere, Saeki lo es del tópico yandere: la chica dulce y amable que en realidad es hostil. Nanako es un personaje poliédrico y altamente complejo en su psicología. Espejo doble, refleja lo que complace a la mirada ajena ocultando la propia, melancólica. En un momento climático se pregunta por qué ella es como es y no como Nakamura, a quien Takao siempre sigue. Nakamura ve en ella el arquetipo del gusano comemierda, es decir, de alguien que guarda las apariencias, vive en una resignación rastrera y no admite ni muestra su verdadero ser (hentai también significa 'metamorfosis', como en algunos insectos). Su tema de apertura la representa: repleto de adornos, con un bello pero dramático arreglo de cuerdas, canta uno de los versos con ayuda del auto-tune, como para dar el tono. Artificio y sacrificio de la belleza, un don vergonzante que ella no pidió y sin el que no podría vivir.
Sawa Nakamura. Su apellido en japonés la describe: 中村, compuesto por los kanji naka, ‘dentro’, y mura, ‘pueblo’; significa ‘dentro del pueblo’. He ahí toda su experiencia, el encierro, y su frustrada búsqueda del “otro lado” y de algún otro pervertido que la saque de su desolado hastío. En la incomprensión de lo normal abunda el más hondo y desvergonzado sinsentido. Su odio al mundo busca arrasar con todo en una onda expansiva, como en el sublime final del capítulo 7. Por lo demás sensata aunque adusta, destilada de toda melancolía, con su forma machacona de decir las cosas y su vocabulario ofensivo lleno de alusiones escatológicas, invoca “La destrucción” del poema de Baudelaire. Su desquiciado y bestial tema de apertura plasma entero su sentir: Nocturno de Gunma, no conjura fantasmas espeluznantes sino espantajos mediocres. “Y después se desata la tormenta de mierda”.
Hana ga saita yo (花が咲いたよ).
La serie puede verse completa de forma legal y gratuita aquí: https://www.crunchyroll.com/es/flowers-of-evil
Querétaro, Qro., a viernes 25 de febrero de 2022. 10:40 de la noche.














