Tanto se dijo, tanto dijimos, tanto nos quisimos
He perdido la cuenta de cuánto tiempo soñé con la primera vista, aquel primer momento en que nos veríamos; que verías mi yo en el fragmento más puro posible al verme soltar las maletas sin importarme el contenido, el lugar o la reacción de la gente al observarme soltando todo porque esto me molestaba al correr hacía vos para abrazarte, con un abrazo de libro, de película, donde te alzo del suelo y damos una vuelta completa, fundiendonos internamente, luego de tanto esperar.
Me pregunto cuántas veces habré soñado que recostados los dos, mirando una película, comenzabamos a hablar, cuando de pronto, silencio mientras nos miramos, ese silencio que prelude al beso, como la calma que procede a la tormenta.
Tanto se dijo, tanto dijimos, tanto nos quisimos, que todas esas cosas eran realidades, pero fuimos despertando y comenzaron a ser sueños, y al igual que estos, a medida que pasaba el tiempo, más difíciles de recordar parecían, pero en lugar de recordarlos, parecían cada vez más imposibles, golpeados por la realidad de que ahora amas a otro y nosotros llegamos a un punto donde quizá no somos amigos siquiera, donde...donde nos queremos, pero no sabemos qué somos.









