Poema: Un cuerpo sorprendido por el fornicio
Vibro al ritmo del desvarío, avizoro tu transparencia y cotidiano enigma.
Mi cuerpo es sorprendido por el fornicio.
Dos rosas ardiendo en el crepúsculo, refulgentes ante la marea.
Vacío del vacío. Lloro sin saber que lloro.
Ahí estás con tu vaso, tu guitarra y tu cinismo. Toco y palpitas errante.
Trasterrada en la ceguera, quiero aprender el ritmo de la asfixia y atarme al desvelo que llega…
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