Día gris, negro, pálido de 1/2 otoño
Hace cuatro días no para de llover.
El frío traspasa las cuatro capas superiores de ropa húmeda.
Las calles están resbalosas por las hojas caídas maceradas con el aguacero.
Son semanas extrañas en esta ciudad, o bien, el extraño soy yo haciendo el intento de sentir en este espacio.
Mucho de lo que significaba esta ciudad se pierde en la ausencia de color del actual paisaje.
Cuando estas extrañado hasta de ti mismo se vuelve tarea compleja sentir la vibración de esos colores que te dieron felicidad.
La fotodependencia; esa arma de doble filo que te hace amar el sol tibio-frío de primavera y odiar estos meses que flaco favor nos hace en el sentir.
















