Fribuay, la radio que no para de nacer
Desde hace casi 20 años Fribuay es una radio que construye mensajes con la búsqueda de un lenguaje propio. Acá Pablo Ovin, encargado de programación, nos cuenta el derrotero de esta experiencia territorial de comunicación y la actual situación que atraviesan. Ah, y avisa que el último “pague” la luz.
*escribe Pablo Ovin, encargado de programación de FM Fribuay 90.7
La primera luz roja que dio aire a este proyecto se prendió el 6 de diciembre de 1997 en los confines de Ramos Mejía y Haedo, por iniciativa e ingeniería de un grupo de estudiantes de comunicación social provenientes de la Universidad Pública.
Somos producto -y reacción- de aquel ocaso neoliberal de esa larga década de privatizaciones, exclusión y desempleo, de extranjerización, individualismo y frivolidad.
En ese marco nacimos y crecimos como medio de comunicación, dando la lucha cotidiana por construir nuestro mensaje y nuestro lenguaje; mientras el concepto "nación" se descascaraba y vaciaba de sentido, nos inventabamos nuestra propia patria en el dial.
Pariendo rock
Desde ese "día cero" la canción de cuna del nuevo monstruo y el himno cotidiano hasta el presente, vino en clave de rock.
De aquellas dificultades y marginalidades, como en toda época de crisis, la cultura fue una herramienta de contensión, de identificación cara de una expresión emergente.
En el oeste fue la cultura rock. La explosión de un movimiento de bandas locales que nacieron en paralelo a nuestro aire y lo llenaron de ritmos y de ideas, atravesando el fin de siglo hacia los 2000.
Denunciando, representando y construyendo, sonando en la Fribuay como primer trinchera en la cual no había que pagar para rotar ni tener agente de prensa para pautar una entrevista.
La radio del rock independiente, nos bautizó el barrio.
Resurgir del infierno
El infierno para el rock, para la música en general, tuvo fecha, hora y lugar, y se llamó República de Cromagnon.
A la tragedia de la muerte en masa, y a las marcas de por vida de lxs sobrevivientes -muchxs de ellxs oyentes, amigxs, vecinxs, y hasta participantes del colectivo de la Fribuay- le sobrevino la estigmatización del género, la razzia capitalina y bonaerense, las clausuras, la virtual clandestinidad de todo aquel que quisiera enchufar una guitarra.
Se produjo un ahorcamiento de la escena, que necesitaba y necesita de esos espacios alternativos para desarrollarse, para mostrarse, para crecer.
En ese marco, estuvo la radio otra vez como canal, como actor social. En ese proceso oscuro para la música en vivo, la Fribuay fue más que nunca no solo aire sino también escenario, cortando calles, copando plazas, invadiendo sótanos y centros culturales en el barrio para ayudar a que sigan sonando esas voces que nos dieron identidad.
Las rejas y los palos, armas del Estado
Otro nacimiento de la radio se desprende de la represión: año 2008, ley de radiodifusión del genocida Videla aun vigente y usufructuada por los grupos económicos para silenciar a quienes osaran disputarles el espectro y el discurso.
Decomiso, uso "ilegal" de frecuencia, la policía y el juez, y el derecho humano a la comunicación... bien, gracias.
La muerte segura para la pequeña hormiguita perdida en el barrio. Pero patearon un hormiguero -según palabras del nobel Adolfo Perez Esquivel en defensa de nuestra causa.
Y lxs vecinxs, las bandas, los movimientos políticos del campo popular. La FeLAP, AMaRC, FARCO, la Red de Medios Alternativos, las radios comunitarias del pais y de toda América. El acompañamiento, el reclamo, y la victoria.
El aire recuperado para el barrio volvió rápido y con todo, aportando a una discusión histórica que seguía hasta entonces silenciada: el debate por una nueva Ley de Medios de la Democracia, la redistribución de la palabra, el reconocimiento de las radios comunitarias.
Las radios "truchas", según el multimedios construido en base a la sangre de lxs argentinxs durante la dictadura; legítimas para sus comunidades y para todos los tratados internacionales.
El último que pague la luz
Hoy, FM Fribuay contniúa renaciendo cada día, cada mañana al iniciar su programación en vivo.
Los cambios políticos se llevaron puesta la Ley de Medios Audiovisuales junto con buena parte de los derechos reconquistados por el sector.
Los tarifazos llevaron a la radio a la durainstancia del "apagón nocturno", dejando de transmitir por aire durante la transnoche para absorver el impacto de los salvajes aumentos de la electricidad y los demás servicios públicos.
El incumplimiento del Municipio de Morón en la distribución de la pauta oficial a los medios locales, la paralización de los recursos concursables para las comunitarias por parte del ENaCom, la desaceleración económica, el achique de la publicidad privada de las PyME y los comercios barriales víctimas también de la nueva realidad económica, nos tienen una vez más en alerta, como en aquellos "noventa" neoliberales o en esos monopolicos "dos mil".
Pero como en toda la historia de este medio, que va hacia sus dos décadas de vida, las piedras son desafios y multiplican el compromiso, el reclamo y resistencia.
Si la muerte es el silencio, sobrevivimos hablando, y seguimos diciendo contra viento y marea, comunicando.
FM Fribuay, veinte años después, sigue naciendo.










