Vol 1. Capítulo 3. Gafe el gato
Cuando era niño siempre solía preguntarme cómo sería la vida de viejo, lleno de nietos y perritos, me gustaban los perritos, ahora sigo pensando en eso, la diferencia es que ya no podré saberlo. Mi madre me decía que ese momento llegaría, que no me preocupara porque cuando se es adulto se tiene que cargar el mundo o podría aplastarte. Bien a mi ya me aplastó. Ha pasado una semana desde que una viga de 643 kilos me cayó encima de un trigésimo octavo piso, desde entonces me la paso con mis dos nuevos amigos muertos: Eddy y Chema, dos hermanos de once y siete años respectivamente que murieron en un incendio hace quince años, durante ese tiempo se han dedicado a viajar por el mundo y de vez en cuando ayudan a otros muertos a cruzar al otro lado en caso de que sea necesario, tenemos algo en común: estamos jodidos.
La vida como muerto no es tan mala, es decir, no hay frío, ni hambre, ni calor, mucho menos dolor, se puede oler, ver, escuchar y sentir pero con otra perspectiva, el mundo se ve más azul sin importar la hora del día, hay algo nublado, como que andamos en otra frecuencia y eso es gracioso.
-¿Qué hacemos aquí Chema?-
-Venimos a ver a una vieja amiga, se llama Ursula, te encantará, esta viva-
-¿Viva? Wow-
-Archie han pasado varios días y no has ido con tu amigo vivo, el tal Vladimir- preguntó Chema mientras caminábamos por las calles de la Colonia Independencia, eran alrededor de las cinco de la mañana. Eddy no nos acompañaba, decidió visitar el lugar en que murió él y su hermano, Chema por otra parte quería visitar a su famosa amiga Ursula: la no muerta.
-Vladimir no es mi amigo- respondí- y bueno aún no estoy listo para ir a verlo- le dije mientras veía uno de esos insectos negro volando cerca de nosotros. Al otro lado de la calle había una mujer paseando a su gato negro “¿Quién saca a pasear a su gato y a las 5 am? Está loca”.
-Eddy y yo tenemos un juego y como él no está aquí tendrás que jugar conmigo- dijo Chema- el juego consiste en adivinar quién y como van a morir los involucrados en la escena-
-¿Eso no es cruel?- pregunté con remordimiento.
-No, de cualquier modo todos mueren ¿cierto?- dijo sonriendo- Bien, yo digo que la mujer morirá atropellada por un sujeto ebrio que no la va a ver cruzar la calle, vas tú-
-Yo, yo digo que se va a morir el gato- propuse.
-Interesante, ven, vamos a ver de cerca-
Corrimos mientras el insecto volaba cerca de ellos, para mi sorpresa se posó en el gato y se metió en él.
-Vaya eres bueno en esto, serás un buen rival para Eddy ¿cómo crees que morirá?-
-No, no lo sé-
Un helicóptero se acercaba, podía escucharlo y de pronto dejó caer una pesada cámara de televisión sobre el indefenso gatito, su dueña gritó con horror.
-Vaya eso si que fue inusual- dijo Chema
-No me parece tan loco, ese gato y yo compartimos un mismo final... Ser aplastado por el mundo-
El espíritu del gato apareció junto a nosotros y nos miraba.
-¿Por qué sigue aquí? ¿No debería cruzar?- le pregunté a Chema mientas me hincaba para acariciarlo- Mira, tiene un collar y aparentemente se llama Gafe-
-¿Gafe? ¿Qué significa?-
-Persona u objeto que atrae la mala suerte- respondí.
-Vaya que es verdad, que mala suerte tuvo-
-Mira en el cielo, tres insectos más- dije asustado.
-Vaya, esto se pondrá bueno-
-La dueña del gato se dirige a ese edificio abandonado- señalé.
Entonces apareció de nuevo el helicóptero, perdía velocidad y altura mientras se dirigía al edificio abandonado, dos insectos entraron a la aeronave y otro se perdió en los últimos pisos del edificio.
-¿Viste eso? Uno entro al edificio, creí que estaba abandonado- exclamó Chema justo antes de que el helicóptero se estrellara en el apartamento. La mujer dueña del gato salió corriendo y la perdí de vista.
Estaban viendo la escena cuando de pronto escuché la voz de Chema.
-Hola, soy Chema-
-Hola Chema, soy Ernesto, Ernesto Echeverría, trabajo dando el reporte del tránsito ¿qué me pasó?-
-Sé que sonará muy fuerte lo que le diré, pero acaba de fallecer señor-
-¿Qué? Por Dios y supongo que tu eres un pequeño angelito ¿no Chema?-
-Ohh no, yo, yo sólo lo guiaré a su luz, tú y otras dos personas murieron en el accidente, por alguna razón tu no has encontrado la luz al otro lado-
-Oh no, ¿Paco también murió? Paco era el piloto, le dio un ataque de asma y perdimos el control y un niño, había un niño en el edificio, lo vi asomarse por la ventana-
-Descuide, todas esas preocupaciones hacen que no encuentre la luz, ellos ahora están bien- dijo Chema para consolarlo.
-Tuve un mal día, hoy me ascendieron y hoy morí- dijo con voz quebrada.
-Descuide, yo morí hace una semana- me animé a confesarle- tengo apenas 17 años y estoy bien muerto, Chema sólo tenía siete cuando murió, mira estaba mudando sus dientes de leche, así de patética es la vida, yo no tuve licencia para conducir, nunca tuve novio, no le dije a mi hermano que lo amaba por última vez, así es la muerte-
-Espera ¿dijiste novio?- preguntó Chema.
-¿Cómo moriste?- preguntó Ernesto secando sus lágrimas.
-Me cayó una viga de un edificio en construcción- respondí.
-Eres el “loco de Reforma”, vi las noticias sobre ti-
-¿Perdón? ¿Cómo que el “loco de Reforma”?- pregunté indignado.
-Según testigos te vieron gritarle a las personas y huir como si te persiguiera algo. Algunos te acusaron de esquizofrénico con mala suerte y otros creen que fuiste una especie de profeta-
-Que enfermos- respondí.
-Bien, aquí viene la luz Ernesto, déjate llevar- dijo Chema mientas el cielo se iluminaba y Ernesto se disolvía.
-¿Ustedes no vienen muchachos?- nos preguntó Ernesto mientras desaparecía frente nosotros.
-¡No podemos, pero esperamos encontrarnos algún día!- gritó Chema mientas se despedía.
-¿No podemos ir con él?- pregunté
-No, nosotros no cruzamos y si los tomamos de la mano ellos no pueden avanzar, simplemente no hay manera-
-Vaya- suspiré.
-Entonces novio ¿eh?- dijo Chema sonriendo.
-Olvídalo, no voy a hablar de mi sexualidad con un niño de siete años- le dije.
-Luzco de siete pero tengo veintidós, bueno los tendría-
-¿Qué haremos con el gato?- pregunté preocupado.
-Pues no lo sé, debió haber cruzado, ya sabes lo que dicen sobre que tienen nueve vidas o quizás le gustaste, de cualquier modo creo que tenemos un nuevo integrante en la pandilla-
-No me gustan los gatos- le dije.
-Ahora sí- sentenció.
Siete días largos desde que me fui de mi vida y hay cosas que me faltan por aprender de un niño de siete y otro de once y ahora de un gato ¿Quién dice que los fantasmas no podemos tener mascotas?
Mientras nos alejábamos llegaban ambulancias al lugar. Ya estaba amaneciendo cuando nos encontramos con una mujer mayor de cincuenta años que deambulaba por las calles, vestía como una gitana y era muy divertida, lo mejor es que estaba viva.
-¡Tía Ursula!- gritó Chema con emoción y fue corriendo hacia ella, intentó abrazarla pero la atravesó y cayó al piso.
-Jajajaja Chema, que gusto verte, te extrañé tanto, a ti y a Edgar... ¿dónde se metió?- respondió Ursula.
-Fue a nuestra casa, ya sabes sigue obsesionado con...-
-Entiendo, yo también querría volver... No vas a presentarme a tu guapo amigo- dijo señalándome, me hubiera sonrojado si hubiera podido.
-Él es Archivaldo. Le cayó un pedazo de edificio o algo así la semana pasada- dijo Chema mientras me llevaba con su tía.
-Ahh eres “Loco de Reforma”-
-Ay no puede ser- exclamé irritado.
-Perdón, soy Ursula, soy vidente, en realidad sólo puedo ver a los muertos y a esos horribles insectos pero a la gente le digo que soy vidente y me gano la vida con esas patrañas-
-Genial- le dije.
-Tía, Archie mató a su insecto antes de morir-
-¿Eso es cierto?-
-Sí, los ví antes de morir-
-Espera ¿ese gato es Gafe?- preguntó sorprendida la tía Ursula.
-Sí ¿lo conoces?-
-Sí, soy la vidente de su dueña, la visité ayer, tenía un insecto en negro en su casa, se paraba en su cabeza con frecuencia, ella debió morir, pero no, la acabo de ver muy alterada gritando que su gato había muerto, es raro-
El gato nos vio a los tres como si supiera que estábamos hablando de él.
-Tía, tu nunca te equivocas... Tía, tía, Archie y yo estábamos jugando a “adivina quien muere” y Archie dijo que moriría el gato y el insecto lo obedeció-
-¿En serio? Impresionante, eso explica porque el gato sigue aquí, no era su turno, no puede cruzar porque no le tocaba- dijo Ursula con una expresión de angustia.
-¡Yo maté al gato! Por Dios ¿En qué me he convertido? Soy un maldito y asqueroso asesino- No pude con la impresión y me tiré a llorar.
-Archie, cálmate por favor- me decía Chema mientras se sentaba a mi lado.
-Pero maté al gato-
-Pero ellos pueden escucharte ¿No lo entiendes?- Exclamo Chema.
-¿Te refieres a los insectos?-
-Sí, hasta ahora creíamos que nadie podía darles ordenes- dijo Chema.
-En efecto- intervino Ursula- Archie, lamento que hayas muerto tan joven, mira a mis sobrinos, las navidades que no pasarán con sus familias, no crecerán, no tendrán un empleo, nunca se graduarán ni tendrán novia, nunca más volverán a comer helado. Y yo lamento que estés en esa situación también, pero si algo me ha enseñado la vida es que vivos o muertos tenemos todos un propósito y el tuyo puede ser importante, eres especial, anda con cuidado.
Sequé mis lágrimas y abracé al gato, me sentía en deuda con él.
Y así fue como inició mi mañana. Muerto pero no sólo. Otro día en el mundo.