La conversación con su madre no había terminado bien, y entendía que el resultado había sido, hasta cierto punto, su culpa. Pero no permitiría que la discusión mermara su ánimo. O al menos afectara la máscara que solía usar, por eso no titubeó al alzar la mirada y sonreír cuando divisó alguien dirigiéndose hasta allá desde el otro lado de la calle. “Vaya, qué sorpresa---” el sentimiento de familiaridad que le generaba aquellas facciones fue similar al de recorrer los pasillos del lugar que la vio crecer. No tan bueno, no tan malo. Agridulce, puede ser. “Había escuchado que habías vuelto... Pero es más placentero comprobarlo con mis propios ojos.” @ma6e











