No tardó en darse cuenta de lo que estaba pasando, entre gritos de los protestantes y la policía. Desvió la mirada inmediatamente a la multitud, en busca de sus dos hermanas menores. No parecen estar por ningún lado, pero al menos se encuentra con dos rostros conocidos. “¿Alguno ha visto a Renata o Sahía?” preguntó, sin poder esconder el temor de que algo les hubiera pasado. / @rovmeo @galamrquez














