Algo parecido a una risa escapó de sus carmines sin percatarse, pero no podía engañarse, las caídas ajenas siempre eran graciosas —- por lo menos para él. “Eso fue lo mejor que he visto en toda mi vida.”
Sacudiendo el rostro, se levanta del suelo agradeciendo a Dios que ese día haya decidido llevar unos mezclilla y no una falda. Normalmente es un poco torpe pero ayer no había dormido nada, lo cual incrementó sus posibilidades de caída a un 200%. Y algún patán se había reído de ella, así que cuando voltea, le maldice diciendo: “Mi puño va a ser lo mejor que hayas visto en tu vid--” Y se topa con quien menos esperaba toparse. Se queda estática, traga saliva, y no sabe que hacer. No puede creer que, después de jurar que en su vida no volvería a ver a sus hermanos, se haya topado con uno. Estaba casi segura de que todos se habían ido de la ciudad...









