Los andes venezolanos son famosos en todo el país por su clima fresco y sus cumbres nevadas, difícil de encontrar en estas latitudes. Pero también por su gastronomía y la amabilidad de su gente, así que con el paso vehicular fronterizo cerrado renovamos los permisos ya a punto ve vencer y nos fuimos a conocer un poco mas, pero siempre al pendiente de novedades para poder cruzar.
Queríamos estar tranquilos y lejos de la ciudad unos días así que visitamos varios pueblitos en el páramo que su actividad principal es la agricultura. Mucuchíes, San Rafael de Mucuchíes, Gavidia, Tabay y la culata donde habitualmente nos estacionábamos en su plaza principal y alternábamos entre paseos, caminatas y vender un poco de nuestra artesanía y probar alguna cosa rica como el vino de moras, el calentado, el queso ahumado, pastelitos y las infaltables arepas que en esta región también se preparan con harina de trigo en lugar de las tradicionales con harina de maíz. Visitamos también las aguas termales La Musuy, en medio de la montaña.
Conocimos más amigos con almas viajeras como David y Teresa que planean con su moto Vespa recorrer hasta nuestra Patagonia y seguimos compartiendo con Jean Pierre, su familia y sus amigos. Entre ellos Tony, que nos invito a su casa, un pequeño paraíso al lado del río chama.
Nos llevo a un restaurante muy popular, Valle Hermoso, donde Gianni y su familia nos recibieron súper bien! Nos permitieron vender nuestra artesanía y nos ofrecieron una habitación donde pasar la noche y usar el baño y nos invitaron unas pizzas y choripan.
Salimos con Rei y sus amigos a conocer la famosa noche merideña! Tuvimos la fortuna de volar parapente, una experiencia inolvidable! Jean Pierre le pidió el favor a su amigo Raúl, quien súper buena onda nos monto en su parapente.
Todo muy lindo y muy divertido, pero la frontera seguía cerrada y nosotros ya con ganas de seguir a Colombia. Frustrados con la situación empezamos a pensar en Brasil, que no convencía…
A punto de ir a conocer Trujillo, recibimos novedades de Argentina, los papas de Eli hablaron a la embajada y les dijeron que nos iban a dar permiso para salir. Ilusionados cambiamos los planes, aprovechamos el fin de semana para conocer Bailadores, otro pueblito camino a la frontera. Su gente nos recibió de maravillas! Hasta el cura del pueblo nos ofreció su casa y su despacho para lo que quisiéramos. Fuimos a conocer la cascada y el páramo de Mariño, donde pasamos unas noches en Laguna Brava, solos con la naturaleza!
Regresamos a Bailadores con mas noticias alentadoras, al parecer el permiso encaminado para que salgamos, así que nos fuimos para San Cristóbal a visitar a nuestros amigos antes de ir a la frontera.
Asmelda y su familia muy contentos de volvernos a ver nos recibieron como en casa! Conocimos al nuevo integrante de esta hermosa familia, Lautaro, que en nuestra visita anterior todavía estaba en la panza de Milanyela. No estaba muy clara la situación de nuestro permiso, así que decidimos ir a la frontera a hacer presión y ver ahí que estaba pasando