welcome to bay pointe
gavin blake ; shuffle

#dc comics#batman#dc#bruce wayne#tim drake#dc fanart#batfam#dick grayson#batfamily




seen from United States
seen from United States
seen from Russia
seen from Chile
seen from United States

seen from United States

seen from United States
seen from Uzbekistan
seen from Brazil

seen from United States
seen from United Kingdom
seen from Argentina
seen from Estonia
seen from United States
seen from Malaysia

seen from United States
seen from United States

seen from United States

seen from Malaysia
seen from United States
welcome to bay pointe
gavin blake ; shuffle
Nigdy nie czułem się jednocześnie tak wstrząśnięty i tak zakochany. Gdybyś mi powiedziała w dniu, kiedy się poznaliśmy, że złamiesz mi serce i że mina dni, miesiące, nawet lata, a ból nie przeminie, i tak bym się w tobie zakochał.
Gail McHugh – Collide
”Did you know mental abuse can make a victim feel depression, anxiety, helplessness, nonexistent self-worth, and despair? But that doesn’t matter because your feelings don’t count, and you don’t realize they never will. Sometimes the abuser makes you think they count. Then you’re back to thinking that you’re the one who belongs in an institution, not them. But on the norm, your needs or feelings, if you actually have the fucking courage to express them—and most women don’t—are ignored, ridiculed, minimized, and dismissed. You’re told you’re too demanding, or there’s something wrong with you. Basically, you’re denied the right to feel… anything.” - Pulse (Collide #2), Gail McHugh
—Estoy diciendo esto porque dicen que el aliento es robado durante un beso apasionado. Eso no es cierto, Gavin, porque, literalmente, no puedo respirar antes de que tus labios siquiera toquen los míos. Lo intento, pero no soy capaz de lograrlo. No puedo pensar cuando me miras. Me desnudas la mente. Siempre lo haces y es hermoso y consumidor. Es mágico y todo lo que se supone que una chica debe sentir. Se dice que estás realmente enamorado de alguien si tu piel se estremece con su tacto. La mía pica cuando escucho tu voz, y no necesito que me toques. Puedo sentirte cuando no estás cerca de mí. Te siento en mis sueños. Te sentí cuando estabas a miles de kilómetros de distancia. Me asustaste al momento en que te vi, y creo que es porque sabía, sólo sabía que iba a enamorarme de ti. No sabía que nuestros mundos ya estaban entrelazados, pero mi corazón de alguna manera sabía que te pertenecía desde el principio. No creía que un dolor tan profundo existía mientras estuvimos separados, pero tampoco creía que un amor como el nuestro existía. Me has demostrado que si. Me has demostrado lo bueno cuando había maldad. Me has dado placer por encima de todo mi dolor. Me has dado la vida cuando pensé que estaba muerta.
Pulse (Collide #2), Gail McHugh
—Cuando te miro, me siento como si estuviera mirando a la otra mitad de mí mismo. Tú has llenado el espacio vacío en mi alma, y debido a eso, eres una diosa para mí. Esa es la forma en que siempre voy a tratarte. Por el resto de tu vida. Te prometo eso. Joder, lo prometo.
Pulse (Collide #2), Gail McHugh
—¿Sabías que una de cada tres mujeres termina en una relación mental o físicamente abusiva? Pero lo más gracioso es que no se inicia de esa manera. Comienza maravilloso, tan cerca de todo lo que imaginaste que algo sólido debería ser. Luego, poco a poco, la relación cambia y te preguntas si te estás volviendo loca. Tú, literalmente, comienzas a cuestionar tu propia cordura. En un minuto, la persona de la que estás enamorado es amable y cariñosa, y al siguiente se están volviendo locos. Las primeras veces no les das importancia, asumes que están teniendo un mal día, pero luego se convierte en un patrón regular de conducta. La persona en el extremo receptor no es ajena a ella, pero comienzan culparse a sí mismos. —¿Sabías que el abuso mental puede hacer que la víctima sienta depresión, ansiedad, impotencia, tener autoestima baja y desesperación? Pero eso no importa, porque tus sentimientos no cuentan y no te das cuenta de que nunca lo harán. A veces el abusador te hace pensar que cuentan. Luego vuelves a pensar que eres alguien que pertenece a una institución, no ellos. Pero en la norma, tus necesidades o sentimientos, si realmente tienes el jodido coraje para expresarlos —y la mayoría de las mujeres no lo tienen— son ignorados, ridiculizados, minimizados y destituidos. Te dicen que eres demasiado exigente, o hay algo mal contigo. Básicamente, tienes negado el derecho para sentir… cualquier cosa. —A veces te distancias de tus amigos o tus seres queridos. A veces ni siquiera tienes permitido tener amigos. A pesar de que le has entregado a esa persona tu corazón y tu alma, su comportamiento se vuelve tan errático, es como si sintieras que estuvieras caminando sobre unas minas. Pero sigues amándolos porque no eran así cuando se conocieron, así que sólo parece obvio que sea tu culpa. Entonces —aquí está la parte histérica y lo retorcido que se convierte todo esto— comienzas a inventar excusas para su comportamiento inexcusable en un esfuerzo por convencerte a ti mismo que es normal. En la realidad, te esfuerzas para convencerte a ti mismo que eres el responsable de que se conviertan en el monstruo que se han convertido.
Pulse (Collide #2), Gail McHugh
—Te amo, —susurró Gavin, rompiendo poco a poco el beso. Aún ahuecando sus mejillas, él bajó la cabeza y apoyó su frente contra la de ella—. Quiero romper las reglas contigo. Besarte apasionadamente cada día. Hacerte sonreír cuando estás a punto de llorar. No quiero arrepentimientos entre nosotros. Quiero que nos riamos juntos hasta que no podamos respirar y que nos duela. Ningún hombre jamás te amará de la forma en que voy a amarte, Emily. Tú lo eres. Mi último. Mí por siempre.
Pulse (Collide #2), Gail McHugh
–Soy yo quien debe darte las gracias a ti. –No seas tonto, –se rió–. ¿Agradecerme por qué? –Por todo, Emily, –contestó, su voz y ojos suaves. Ella lo miró, sus movimientos se detuvieron por su tono–. Gracias por enamorarte de mí. Gracias por compartir conmigo. Dios, gracias por no querer jodidamente matarme cada vez que te perseguí durante todo esto. Sé que te he puesto en una mala posición, pero no podía... –Hizo una pausa, tomando un largo respiro mientras miraba su plato. Cuando llevó su mirada a la de ella, podía ver lágrimas en sus ojos rebosantes–. Yo no podía estar lejos de ti, –susurró–. Te sentí en el segundo que entraste en mi edificio. Caray, creo que te sentí antes de que entraras. Nunca he experimentado nada igual en mi vida. Todo brilló delante de mí, matrimonio, hijos, envejecer juntos. Me arrastraste, y supe... yo sólo supe en ese momento que debíamos estar juntos.
Collide (Collide #1), Gail McHugh