No te lo mereces. No te mereces nada de esto. No te mereces una lesión, no te mereces que te pase en tu primer partido y no te mereces que sea con tu nuevo equipo. No te lo mereces, Gordon. Voy a estar aquí hasta el final, como lo he estado desde el principio y lo estaré siempre. Son cosas que pasan, es cierto, pero todavía no me creo que esto te haya sucedido a ti, en tu mejor momento y con unas altas expectativas de este año vestido de color verde. He estado aquí cuando todo ha ido bien, he estado cuando todos te querían en su equipo y soñaban con verte vestido de sus colores, y voy a estar aquí ahora, cuando tú más lo necesitas. No lo dudes ni un segundo. Van a ser seis meses, seis largos meses de sufrimiento, dolor, frustración, impotencia, miedo… pero no vas a estar solo, vamos a estar contigo. Tu familia, tus amigos, tus compañeros, tus fans. Vamos a estar detrás de ti, apoyándote y empujándote a salir de esta. Porque vas a salir, y lo vas a hacer más fuerte que nunca. Todos lo van a ver, van a ver cómo ese chico que hace unos meses era noticia por haberse lesionado de gravedad, se recupera de la escalofriante lesión y resurge de ella después de meses de entrenamiento, dedicación y esfuerzo como el más grande de todos. Ahí, en ese momento, también vamos a seguir contigo. Es ahora cuando vas a ver los que estaban ahí por estar y los que estamos porque te queremos, creémos en ti y confiamos en tus posibilidades. Porque estamos aquí para ti, Gordon, para ayudarte en todo lo que necesites, para que cuando caigas, te levantes, para que cuando falles, aprendas, para que cuando te derrumbes, levantes la cabeza y respires hondo. Tú puedes. Tenes una familia y unos espcialistas que te van a cuidar como a nadie nunca, tienes coraje, corazón y una fuerza increíble que te va a ayudar a salir de esta y de todas las que vengan. Va a ser un dieciocho de octubre que no vas a olvidar nunca, pero también te vas a acordar de este día cuando estés en lo más alto, acabes de hacer la mejor canasta de tu vida o hayas marcado esa canasta de último segundo que lleve a tu equipo en la gloria. Estoy tan segura como tú de que Dios tiene algo preparado para ti, algo más que un anillo o miles de All Stars, algo guardado para ese chico que ha sufrido tanto en un solo día, para ese alero que se moría de ganas de empezar la temporada y que no va a poder jugar un partido hasta dentro de mucho tiempo. No puedo estar más segura de ello, Gordon, de que después de todo esto va a suceder algo muy grande y que sí te mereces. Estoy contigo, estamos contigo porque confiamos en ti, en tus posibilidades y en tu fuerza de voluntad. Porque sabemos que Gordon Hayward va a volver, en una estado de forma mejor que con el que se fue para convertirse en el mejor. Te quiero, Gordon Hayward, gracias por hacerme sentir esto y aficionarme al baloncesto de esta manera, y recuerda, estamos contigo hoy, mañana y siempre.











