GENTE DIFÍCIL
Pocas cosas nos pueden volver tan locos como esperar algo de alguien que no tiene nada que dar.
Pocas cosas nos pueden frustrar más que tratar de hacer de una persona algo que no es; nos volvemos locos cuando tratamos de pretender que ésa persona sea alguien que no es.
• Podemos habernos pasado años negociando con la realidad en relación con gente en particular de nuestro pasado y de nuestro presente.
• Podemos habernos pasado años tratando de que alguien nos ame ‘de cierta manera’, cuando ésa persona no puede o no quiere hacerlo.
Es tiempo de dejarlo ir. Es tiempo de dejarla ir a ella y/ó de dejarlo ir a él. Éso no significa que ya no podamos amar a ésa persona...
Significa que sentimos el inmenso alivio que nos viene cuando dejamos de negar la realidad y empezamos a aceptarla
Ponemos a ésa persona en libertad para ser lo que realmente es él o ella.
Dejamos de tratar que ésa persona sea lo que no es.
Lidiamos con NUESTROS SENTIMIENTOS y nos alejamos del sistema destructivo.
Aprendemos a amar y a interesarnos de manera diferente, de una manera que toma en cuenta la realidad.
Entramos en relación con ésa persona bajo NUEVOS TÉRMINOS, tomándonos en cuenta a nosotros mismos y nuestras necesidades.
Si una persona es adicta al alcohol, a otras drogas, a la desgracia y/ó a otra gente, PODEMOS DEJAR IR SU A-DICCIÓN; le quitamos las manos de encima a la a-dicción. Le devolvemos su vida a ésa persona, y en el proceso, a nosotros también se nos devuelve nuestra vida y nuestra libertad.
Asumimos la responsabilidad de nuestra vida. SEGUIMOS. Dejamos de permitir que nos controle lo que no estamos obteniendo y seguimos adelante con el proceso de amarnos y de cuidarnos a nosotros mismos.
Nosotros decidimos cómo queremos interactuar con ésa persona, tomando en cuenta la REALIDAD y nuestros mejores intereses.
Nos enojamos; nos sentimos heridos; pero aterrizamos en un lugar de re-conciliación. Lo liberamos a él y/ó a ella, y nosotros NOS LIBERAMOS de la esclavitud. Ésa es la manera de des-apegarse con amor.
“Hoy trabajaré para des-apegarme con amor de personas conflictivas cercanas a mí. Lucharé por aceptar la realidad de mis relaciones. Me permitiré cuidarme en mis relaciones con la meta de lograr la libertad emocional, física, mental y espiritual para ambas partes”.
En la adicción a las relaciones, la relación se siente como una "droga" que no se puede dejar; que sin ésa relación no estamos “completos”; de ser así, de lo que habla en realidad es que elegimos estar más enfermos, más deprimidos, menos exitosos, menos felices POR UNOS INSTANTES de paz y /ó alegría, que le son seguidos por HORAS de frustración y molestia.
Y, es que es verdad que a veces pagamos un precio muy alto por “estar acompañados”; por temor a estar solos; por miedo a la independencia…
... Vivamos y dejemos vivir. Querer que el otro cambie; insistir en que las cosas son (sólo) como NOSOTROS las pensamos y las queremos, ES CONTROL. Y ése control quizá nos ha mantenido demasiado tiempo en sufrimiento, sin gozar de la vida. No gozamos nosotros, ni goza(n) el/los otro(s).
A veces lo que toca es renunciar a nuestra imagen idealizada y comprender que el otro es así; que la situación ES ASÍ; que si no NOS gusta, que si lo padecemos, que si NOS damos cuenta que no podemos con ello (teniendo claro que NO TENEMOS QUE poder con todo) NOS TOCA MOVERNOS A NOSOTROS... NO AL OTRO, el otro lo hará a su tiempo y a su ritmo SI QUIERE, SI PUEDE Y SI TIENE GANAS, es su derecho, como es derecho nuestro aceptarlo o no.
Y, es que es verdad también que, como dicen por ahí:
«¿Qué te pica que te rascas?».
Sucede que a veces el otro viene a mostrarnos que también a veces nosotros podemos ser “Gente Difícil”...








