Sí, como tú digas...
-dijo asintiendo de forma burlona, pues estaba en desacuerdo con lo que había dicho la persona-
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Sí, como tú digas...
-dijo asintiendo de forma burlona, pues estaba en desacuerdo con lo que había dicho la persona-
Extrañare Florida - susurro para ella misma mientras sacaba los siguientes libros de su casillero-
¡Ouch!
¡Mira! ¡Estoy bailando sobre la playa!
Deberíamos aprovechas que estamos en este maravilloso lugar para ir de compras
Florida
Florida, oh, Florida. Sus playas tibias y olas grandes y azules suponían hacerle olvidar el horripilante estado de su hermana. Sus atracciones y playas hacían que su mente explotara y se llenara de felicidad, si bien todavía no estaba lista para olvidar todo. No iba a ser así, no del todo. La suave brisa hacía volar la castaña cabellera de la chica de ojos grandes a lo que una gran sonrisa adornaba su rostro mientras caminaba por las calles de Fort Lauderdale en camino a su hotel, con un elegante sombrero.
Dios alabase a Sebastian Smythe y a su empresa o lo que fuera. Prácticamente, su idea estaba funcionando y Caitlin se sentía feliz en esa ciudad. Fort Lauderdale, se dijo, era denominada la Venecia de América por su extenso sistema de canales, algo muy romántico y de película. Se decidió por entrar al hotel junto a su acompañante, y cuando lo hizo comenzó a arrastrar sus maletas por el lobby, impaciente.— ¿No estás feliz? —preguntó, mirando a su acompañante. Los nervios la carcomían: ya fuese por no tener con quien pasar esa semana ”como de película” o porque simplemente ya quería aprender a surfear o ir de compras o realizar algunas de las actividades que tenían planeadas para ellos. Además, planeaba asistir a un evento en el BCPA, el cual se encontraba dentro del límite de salida y llegada que les habían definido.
Todos planeaban llegar horas después del límite, beber, y hacer todo lo prohibido. ¿Iba ella a? No, no iba a. Planeaba respetar a cada uno de los adultos que estaría cuidándolos por el resto de la semana pero eso sí, iba a arreglar todo lo in-arreglado. ¿Con quién? Obviamente, con Cooper. Se había decidido a invitarlo a cenar o quizá ir a algún museo. Debía pensar, pero en ese momento su mente solo se centraba en Broward Center for the Performing Arts, mejor dicho, en Florida.
-- ¡Lo siento!
--exclamó al chocar con una persona y caerse al suelo. Sus libros yacían en el suelo y apuntes estaban esparcidos por este.-- ¡Realmente lo siento! --se disculpó, mientras cogía sus libros nuevamente.
Camino mirando en su celular la cartelera del cine - Deberíamos de ir a ver The Amazing Spider-Man - le mencione al chico que se encontraba a mi lado- según la pagina del cine esta excelente