Dados los destellos danzantes a mi duda, un diluvio dentado me devoró y defragmentado en desánimos y desmesuras fui un discípulo del dolor Doblaron los desiertos, descarriaron las dunas en aquel de…
“Dados los destellos danzantes a mi duda,
un diluvio dentado me devoró
y defragmentado en desánimos y desmesuras
fui un discípulo del dolor
Doblaron los desiertos,
descarriaron las dunas
en aquel desastre dadivoso
de mi deflagración.
Mas después de la desventura
de un despertar demoledor
devino en un diamante,
no sin denuedo,
mi desaparición.
Dadme un dios y me daréis un diablo
-dije-
pero nunca diferenciaréis de quién
soy deudor.”












