Nuestra referencia principal ha sido la Capilla Venezia. Es obra del arquitecto portugués Eduardo Souto de Moura. Se encuentra en Vila Real, en Portugal, y fue construida en 1999.
Este arquitecto eligió la ubicación de esta capilla en un lugar remoto y naturalmente hermoso en la región del Douro en Portugal. Este sitio en específico se eligió para integrar la capilla con el paisaje circundante y proporcionar un espacio de contemplación en un entorno tranquilo y sereno.
Por tanto, en relación con nuestro proyecto Reflejos de las Marismas, vamos a mostrar algo similar. Queremos que nuestra construcción te invite a través del entorno a entrar en ella. La misma naturaleza y materiales que la componen nos guiarán e invitarán a poder vivir una experiencia única.
La capilla de Souto de Moura se caracteriza por su simplicidad. Esta construida con piedra local, lo que permite integrarse en el entorno y parecer una extensión de este. Su diseño es minimalista y geométrico, con una forma prismática que enfatiza líneas limpias y claras, creando un contraste con la rusticidad de su alrededor.
Por ello, como lo más importante es que nuestro diseño se adapte al terreno y no al revés:
Utilizaremos la piedra caliza para la estructura y revestimiento. Tiene grandes ventajas como buena resistencia a entornos salinos y húmedos; su tono claro refleja la luz natural, evocando las salinas; además es fácil de tallar y moldear para su uso arquitectónico.
Por otro lado, la intención de Souto de Moura era crear un espacio de espiritualidad y reflexión que aprovechara la belleza natural del lugar. La arquitectura de esta capilla busca establecer una conexión entre el hombre, la naturaleza y lo divino, ofreciendo un refugio sereno para la meditación y el encuentro espiritual.
Entonces, nuestra intención es crear un lugar explicativo y de reflexión aprovechando la belleza propia de las marismas. Creando una conexión entre la naturaleza y la arquitectura, a través de la cual podamos aprender de las salinas y nos ofrezca un paisaje visual extraordinario en las diferentes estaciones del año gracias a la flora del entorno que ha sido integrada en nuestro proyecto.
La salicornia ha sido la mejor opción, esto se debe a que es una planta halófita, adaptada a suelos salinos, común en las marismas y ambientes costeros. La utilizaremos de la siguiente forma: Sobre el techo de piedra caliza pondremos una barrera impermeable para evitar filtraciones. Encima de ésta, una capa antirraíces seguida de una capa de drenaje para evacuar el exceso de agua. A continuación, añadiremos el sustrato adecuado a la salicornia con un espesor de 10-15 cm. Y sobre él se plantará de forma uniforme.
Tiene las características que necesitamos para nuestro proyecto debido a que tiene unos tallos suculentos y carnosos, de color verde brillante en primavera y verano, cuando en esta fecha predominan los colores claros y vivos debido a la alta salinidad por evaporación y el reflejo del cielo despejado, con tonalidades doradas ocres y verdosos brillantes en la vegetación. Mientras que en invierno la planta se torna a tonos rojos y marrones, cuando en esta fecha predominan los colores oscuros debido a los sedimentos y la materia orgánica y menor evaporación, con tonalidades marrones y verdes oscuros en la vegetación debido al ciclo de descanso de las especies. Esto crea un efecto perfecto y precioso logrando que nuestro proyecto se camufle con el paisaje invernal al tener una vista aérea de éste.
Otra cosa muy interesante es que cuando los visitantes lleguen a las marismas van a vivir una inmersión experimental en la cual al visitar nuestra edificación puedan conocer como es el ciclo del agua para la extracción de sal, debido a que una de las naves se encuentra parcialmente dentro de nuestra arquitectura. Por tanto, después de la explicación pueden ellos mismos interactuar con la sal y vivir la experiencia de cómo es su recolecta. Ya que dentro de nuestra arquitectura hay un acceso de bajada para acceder a la nave.
Para realizar la vidriera nos hemos basado en la Parroquia de San Pablo, ubicada en Sevilla, en el polígono de San Pablo, en la avenida Soleá. Ya que aquí hay una vidriera en el lateral izquierdo del altar, que a cierta hora del día incide la luz natural solar y crea un juego de luces espectacular.
Por tanto, en nuestro proyecto, con que la interacción solar al atardecer y las vidrieras diseñadas se crea un juego de luces y sombras que evoca la fluidez del agua, ya estudiada, en las naves. A medida que el Sol desciende en el horizonte, sus rayos se inclinan y atraviesan las vidrieras, proyectando patrones ondulados con formas inspiradas en el agua y su movimiento en verano. Este fenómeno transforma el espacio en una experiencia sensorial, reforzando el vínculo entre la arquitectura, la naturaleza y la percepción del visitante.
Hemos elegido este sitio (37º12’49.22’’N 7º19’14.82’’O) para nuestro proyecto debido a que es de fácil acceso a pie, ya que los vehículos a motor no pueden entrar en el terreno salinero, lo que lo hace un lugar más tranquilo y en sintonía con la naturaleza.
Además, la nave que se encuentra parcialmente en el interior de nuestra estructura es la más cercana al agua, por lo cual podemos conectarla a través de nuestra pasarela, lo que facilita una integración directa con el entorno natural.
Para resolver el desnivel del terreno hemos utilizado pilotis, ya que nos permite elevar la estructura y adaptarla a las variaciones del suelo de manera eficiente. Esta solución asegura una distribución estable de la carga y una mejora de la ventilación, el drenaje y protege nuestra construcción de posibles inundaciones. Al elevar la estructura, respetamos el entorno natural, evitando alteraciones significativas en el terreno y una mejor integración con el paisaje circundante. Estos están hechos de acero galvanizado, porque este material crea una mayor ligereza visual y tiene una gran resistencia a la corrosión, un detalle muy importante a destacar debido a que se encuentran en un entorno cercano al agua.
Por último, cabe destacar que el interior de nuestra edificación está diseñado para tener cómodamente a unas 20 personas, considerando tanto a quienes se encuentren sentadas en los bancos dispuestos, como a quienes se mantengan de pie. Esta capacidad asegura que la explicación sobre el proceso de extracción de sal pueda ser disfrutada por un grupo adecuado de visitantes, quienes, además, se sentirán cómodos y en un ambiente agradable durante su estancia.

















