Dia 15: [Comodín II] Percy Jackson AU
En Nueva York, más específicamente en Long Island, existe un campamento especial para los hijos de los dioses griegos. El campamento media sangre les brinda a los semidioses un hogar por el verano donde les enseñan a defenderse de la difícil vida que les toca llegar, en los mejores casos, llegan a ser héroes pero todos sabían que si eras un héroe tu vida corría peligro en más ocasiones de la normal. Nadie quería eso. Nadie quería ser un mestizo. Nadie pedía serlo.
El campamento tras las modificaciones de la segunda guerra albergaba más de 20 cabañas para que así, los dioses menores también tuvieran reconocimientos, y por ende sus hijos tuvieran un hogar que no fuera la cabaña 11 donde iban todos los recién llegados que no supieran quienes eran sus padres.
Fuera del campamento, en los límites de la barrera mágica siempre había un grupo de semidioses designados para rescatar a cualquier semidiós en peligro que intentaba escapar de algún monstruo y lamentablemente, eso era algo muy común de ver.
-René, ¿Que es eso wey?
-¿Quelle chose?
-Eso güero
Pedro señaló a lo lejos de la colina mestiza y René tuvo que esforzarse en ver mas alla del gran árbol donde colgaba el vellocino de oro. Pedro tenía razón. Más allá de la colina unas dríadas intentaban arrastrar a alguien y gritaban cosas que no lograba captar pero aun así bajo la colina con su espada en mano siendo seguido por Pedro que llevo unos sátiros con él para ayudar
-No, no, no. Nosotros recibimos gente viva señoritas. Eso no puede estar vivo
Pedro se cruzó de brazos a unos metros de las dríadas al ver el cuerpo de un adolescente moribundo y sangrante, en cambio Rene, se acercó a ver si seguía vivo. Acercó su mano a su rostro para ver si podía sentir algún signo de respiración y efectivamente sí, aunque eran muy débiles
-Tu dois le prendre avec Martin
-¿Que Martín que?
-Que tienes que llevarlo con él, aun esta vivo
Con ayuda del mexicano ambos tomaron al adolescente y se encaminaron subiendo la colina mestiza atravesando el campamento lleno de curiosos que miraban al recién llegado en sus peores condiciones pero Itzel junto con Luciano, los líderes del campamento, dispersaron a los campistas para que se preparan para el captura bandera de esta tarde. Pedro le dirigió una mirada de muerte al pobre Moreno que iba a acercarse a Itzel para decirle algo y Rene solo pudo rodar los ojos, sabía que ellos habían sido criados como hermanos pero en realidad no lo eran porque ambos tenían diferentes padres divinos aunque el mexicano jamás les hacía caso y seguía refiriéndose a ella como su hermana
-¡Güerito te traemos un nuevo paciente!
-¡Dejenlo en la camilla que ya voy!
En algún lugar de la enfermería resonó la voz de un chico junto a unas maldiciones y el ruido de algo al caer, presumiblemente, ambos creían que eran sus cosas raras que le daban los de la cabaña de Afrodita al hijo de Apolo. Un chico rubio salio detras de unas cortinas estirando su bata médica y tomó el estetoscopio que colgaba de su cuello para inspeccionar al recién llegado dandole algo de Ambrosía y néctar para que su recuperación fuera rápida. Al contrario de René que miraba y escuchaba el estado del chico de parte del médico de campamento, Pedro, estaba completamente perdido en babear por el líder de la cabaña 7 y lo bien que se veía en su traje de doctor
-¿Entonces vas a poder Pedro? ¿Pedro? Pedro te estoy hablando
-¿Ah? Si, si, lo que quieras corazón
-Genial, gracias por cubrirme en el captura de la bandera de hoy liderando a mi cabaña
-Espera, ¿Que?
Pedro sacudió su cabeza totalmente perdido en la conversación, Rene trataba de no sonreir por la actitud del mexicano y Martin simplemente continuaba dandole de comer ambrosía al paciente. El hijo de Dionisio comenzó a quejarse y a patear el suelo por no saber ni qué había aceptado por perderse en la belleza deslumbrante de Martin
-Estupido Martin y estúpida su brillante belleza...
-Pedro estas haciendo crecer vides
El mexicano bajó la mirada y efectivamente, había hecho que comenzarán a crecer vides sin darse cuenta aunque poco le importo. Martin dejó las vendas enrolladas en una pequeña mesa y cuando iba a hablar sobre algo, entraron Luciano junto a Itzel preguntando por el estado del nuevo campista
-Si me dejaran hablar les iba a decir que este cuatro ojos va a despertar...justo ahora
Todos lo miraron consternado ante esa respuesta y el rubio solo les señaló que el chico comenzaba a recobrar conciencia tratando de abrir con los ojos mirando todo con extrañeza por no saber cómo había llegado de estar perdido en el valle hasta una camilla rodeado de personas
-¿Quienes son ustedes? ¿Donde estoy?
-Tranquilo, no te muevas mucho ¿Si? La ambrosía y el néctar son mágicos pero no curan tan rápido
Martin lo volvió a recostar en la camilla al ver que se intentaba parar y le entregó los anteojos que antes llevaba, fue ahí donde el chico nuevo noto que quienes lo rodeaban eran adolescentes vestidos de una manera particular, todos compartían la misma playera naranja con la palabra "Campamento Mestizo" escrito en el pecho y debajo de él, un pegaso de color negro.
-¿Recuerdas cómo te llamas? O al menos, ¿Sabes como se llama tu progenitor?
-Si, me llamo Efrain y mi madre es Harmonia. Ella me dijo que estaría mejor aquí cuando mi padre murió pero me ha costado mucho encontrarlos
-¿Harmonia? Yo nunca escuche de ella, que nombre mas irónico
-Yo sí sé de ella pendejo
Itzel le dio un golpe a Martín en la nuca con la mano abierta para que se callara y se sentó en el borde de la camilla para acercarse a Efraín e inspeccionarlo más de cerca reparando en el llamativo collar que tenía el chico pero trato de ignorarlo por ahora, tal vez solo era un regalo de su madre para que se defendiera aunque ahora lo principal era presentarse
-Mi nombre es Itzel, soy hija de Deméter y líder de mi cabaña además de Co-líder del campamento junto a Luciano. Es un placer
-Y yo soy Luciano, soy hijo de Zeus y co-líder del campamento. Por ahora soy el único hijo de Zeus habitando el campamento así que se podría que soy lider de mi cabaña también
-Si los tortolos terminaron su presentación, yo soy Martín. Yo soy quien te salvó la vida, los otros dos solo te trajeron hasta a mi, por cierto soy un hermoso hijo de Apolo obvio y médico en jefe de este lugar
-¿Como que solo te le salvaste la vida? ¡Rene y yo tambien hicimos mucho!
-Tu querías dejarlo tirado Pedro
-¡Mentira!
Itzel se apretó el puente de la nariz en cuanto comenzó la discusión y Luciano trato de calmarla apoyando sus manos en sus hombros además de para retenerla. Pedro estaba indignado de que René intente hacerlo quedar mal frente a su gran amor, iba a comenzar a hacer un drama sino fuera porque Martin les recordó que no era bueno para Efraín tanto ruido. Pedro tosio falsamente para recuperar la compostura y procedió a presentarse
-Yo soy Pedro, hijo de Dionisio y al igual que el Lucho como no hay muchos hijos de mi pa' yo mando en mi cabaña
-Rene, soy hijo de la diosa Hecate y el es mi compañero
Cuando René mencionó a su compañero todos giraron a verlo notando que su muñeco extraño había vuelto a aparecer, y Efraín parecía compartir la misma sensación de admiración que Luciano e Itzel por su amigo, mientras que a Pedro y a Martin solo les daba escalofríos
-ignorando el compañero rarito de René, ¿no tendríamos que prepararnos para el captura la bandera de hoy?
-Luego de explicarle lo básico a Efrain sobre este lugar
-Eso me serviria mucho, apenas se quien es mi madre y no más
-Esto va a ser largo
Luciano atrajo una silla aun lado de la camilla y se estiró para comenzar la larga charla que les daban a todos los semidioses nuevos para que no se vieran la absurda película que el director del campamento, Dionisio, había preparado.
-Los dioses son reales, en especial los griegos. Has oído de ellos seguramente pero no has prestado la atención necesaria tal vez
-Bueno...ellos tampoco te prestan mucha atención
-En especial si eres uno de sus hijos así que no te entusiasme con ver a tu madre. Los dioses tienen cosas divinas que hacer, lugares divinos que visitar
-Si, los dioses son reales y tienen hijos. Esos hijos, tenemos problemas
Efrain veía como el que se había presentado como Martín y el otro como Pedro, había interrumpido la explicación del moreno con acotaciones acerca de los dioses. Era como ver un partido de tenis donde se tiraban la pelota entre ellos y los demás observaban fuera de ese partido hasta que fue la hija de Deméter quien tuvo que cortar esa conversación para dar una pequeña síntesis y cerrar el tema de una vez
-Los dioses griegos son reales y este es un campamento especial para nosotros, sus hijos, garantizando nuestra seguridad y supervivencia. Ahora sí, vayamos a prepararnos para el captura la bandera
La hija de Deméter salió de la enfermería con rapidez, a nadie le gustaba tocar el tema de cómo eran ignorados por sus padres sabiendo que el último que se obsesiono con eso, quiso vengarse y desató la primera guerra siendo poseído por Cronos para derrumbar el Olimpo. Todos la siguieron en silencio y Martín fue el único que se quedó en el lugar para cuidar de Efraín que se mantenía impasible, cosa que ponía muy nervioso a Martín que era tan hiperactivo.
-Se escucha divertido el captura la bandera, se que no puedo participar por mi condición pero ¿Puedo verlo?
Aquella pregunta lo tomó por sorpresa y se quedó meditando un momento pero no veía nada de malo en que viera las batallas desde lejos por ahora así que lo ayudó a ponerse en pie y con mucho esfuerzo lo llevó al punto más alto del campamento donde tenía una buena vista del bosque donde se celebraban los juegos. Efrain trataba de concentrarse en las manchas negras que corrían entre los árboles y los pequeños destellos de las espadas al pelear, pero había algo particular entre todas esas manchas negras y fue un destello de algo rojo entre todos que provocó muchos gritos de júbilo entre los campistas, no fue hasta unos minutos donde pudo observar a René siendo alzado por otros campistas mientras agitaba un pañuelo rojo sobre un río. El campamento no parecía tan malo despues de todo, parecían llevarse bien entre todos allí e incluso vio como los capitanes de ambos equipos quienes eran respectivamente Luciano e Itzel para el equipo azul y rojo, estrechar sus manos por el buen juego












