Que tortura es conocer a alguien, llevarse bien, conectar un montón y de a poco desaparece de tu vida. Y luego el reencuentro es el más incómodo, porque nunca sabes si hiciste algo mal, porque al parecer aún cree la gente que usamos telepatía.
No cuesta nada dar una respuesta, desaparecer así sin más es el sentir más detestable de todos.














