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pao&cruz
trapper-connor household
los doce años son complicados
Mía: Digo yo que tendremos algo que opinar, ¿no? Cruz: Claro, podéis opinar. Otra cosa es que yo lo vaya a tener en cuenta. Mía: ¿Desde cuándo se hace lo que esta niña quiere? Dustin: Desde siempre.
El gimnasio de Dustin a las siete de la tarde tenía ese ambiente de después del trabajo: gente cansada soltando el día a golpe de mancuerna, música que nadie recordaba haber elegido, y Cruz, en la zona de boxeo, vendándose las manos con una concentración que no se parecía en nada a la chica risueña que saludaba a todo el mundo por su nombre nada más entrar.
Llevaba yendo a ese gimnasio desde que tenía memoria, primero jugando entre las máquinas mientras Dustin daba clases, después entrenando en serio desde los catorce, cuando él decidió que su hija iba a saber defenderse aunque no le gustara nunca la idea de que lo necesitara.
—Cruz, ¿el saco de siempre? —preguntó uno de los entrenadores, ya sabiendo la respuesta.
—El de siempre.
Se movía distinto ahí dentro. Fuera del gimnasio era la que hablaba de más, la que preguntaba sin filtro, la que se reía fuerte en las comidas familiares. Dentro, con los guantes puestos, se volvía silenciosa, económica en cada gesto, con una seriedad que sorprendía a cualquiera que solo la conociera de fuera.
Fue en ese silencio donde un chico nuevo, de los que llevaban un mes apuntados y ya se creían con derecho a opinar sobre técnica ajena, decidió acercarse mientras ella calentaba con el saco.
—Llevas mal la guardia. Se te va a colar un directo si peleas así de verdad.
Cruz ni siquiera se giró del todo.
—Gracias.
—Digo, no es una crítica, es que si quieres te enseño algo básico. Se nota que estás empezando.
Desde la otra punta del gimnasio, Dustin, que estaba corrigiendo la postura de otro cliente, levantó la vista lo justo para ver la escena, y algo en su cara dijo que ya sabía exactamente cómo iba a terminar aquello, sin necesidad de intervenir. Cruz se giró por fin hacia el chico, con una sonrisa que cualquiera de su familia habría reconocido al instante como la sonrisa que ponía justo antes de ganar algo sin discutir.
—¿Un asalto suave?
El chico aceptó, con la confianza tranquila de quien no se espera nada, y se puso los guantes con cierta condescendencia que Cruz absorbió sin ninguna expresión particular en la cara.
Duró menos de un minuto y medio. No porque Cruz le hiciera daño, nunca lo habría hecho, ni se le habría ocurrido pasarse con alguien que solo intentaba ser amable a su manera torpe, sino porque cada vez que él intentaba entrar, ella ya no estaba ahí, y cada combinación que lanzaba encontraba solo aire o el impacto seco y controlado de los guantes de Cruz llegando primero, sin fuerza real, solo precisión.
Cuando pararon, el chico se quitó el protector bucal con una expresión que mezclaba a partes iguales sorpresa y respeto recién adquirido.
—Vale. Retiro lo de la guardia.
—Llevo entrenando aquí catorce años —dijo Cruz, sin ninguna soberbia real en el tono, casi amable—. Mi padre es el dueño. Pero gracias por el consejo, en serio.
El chico miró hacia donde Dustin seguía con su cliente, fingiendo no haber visto nada, y se rió por lo bajo, con la gracia de quien acaba de entender la broma un poco tarde.
—Debería haber preguntado antes.
—Deberías —confirmó Cruz, quitándose ya los guantes, con esa misma sonrisa suave de siempre, la que en cualquier otro contexto era pura ternura y ahí dentro, durante un minuto y medio, había sido otra cosa completamente distinta.
Dustin se acercó cuando el chico ya se había ido a las máquinas, todavía sacudiendo la cabeza, y le pasó una toalla a su hija sin decir gran cosa.
—No hacía falta que le dieras tan fuerte al orgullo.
—No le he tocado ni un pelo.
—Al orgullo, he dicho —Dustin sonrió, ese tipo de orgullo que no necesitaba palabras de más—. Buena guardia, por cierto. La tenías perfecta.
—Lo sé. Me lo enseñó el mejor.
⭢ cruz trapper 🥊 NOW INTRODUCING🥊 IN THE RED CORNER — FROM LOS ANGELES, CALIFORNIA JULIETA CRUZ TRAPPER CONNOR Weight class: undefeated in every argument with her father Record: 28 years, zero losses, zero regrets Reach: further than you'd think, ask anyone in her family who's tried to say no to her TALE OF THE TAPE 🩺 Day job: brings life into the world, same clinic her great-grandmother built from nothing 🥊 Night job: teaches your abs to hate you at her dad's gym 👑 Bloodline: fourth generation of women who never left the delivery room, first one to bring gym shorts to the job 🔥 Known for: a temper inherited straight from her mother's side, and the kind of energy that makes grandmothers pray and grandfathers cave STYLE: Loud, relentless, disarmingly sweet between rounds. Talks through the whole fight, hers and yours. Was supposed to be born a boy. Came out swinging anyway. HISTORY: Trained since fourteen. Certified since twenty-six. Never once been told no by the two men in her life who are supposedly in charge. CURRENTLY: Seeing where things go with someone quieter than her, which, for the record, has never happened before.
My Boo... #newuniform #atenistas #hearter #notsolittlegirl #jamiechloediaries #kindergarten (at Sacred Heart School – Ateneo de Cebu) https://www.instagram.com/p/Bl7Q6qDBuozQnix60MN8196t6yochq1_x7cSSA0/?utm_source=ig_tumblr_share&igshid=1gmkgzgc8isw9
D: ¿Quieres ir a algún lado? M: No. D: Ven.