Los días pasados deberían ser contados pero, aún no sé de qué manera.
Por Héctor Jiménez Castillo
Decidí que estas palabras fueran escritas en las horas muertas de mis últimas semanas de escuela. Utilicé mi ocio; tiempo que sobra pero que siempre falta, para ordenar y organizar en estas páginas los días que ya pasaron.
Escribí en las horas libres que se tienen por montón cuando te quedan sólo dos materias por cursar, releí para mis adentros el texto mientras esperaba en el pasillo la próxima clase. Hoy por ejemplo, escribo mientras hay una conferencia bastante aburrida de fondo. Igualmente corregí algunas ideas antes, durante y después de la clase de Teófilo Guerrero, todo esto con la esperanza de exponer llanamente para ustedes, mi ahora, casi nula, vida estudiantil y la sensación de ansiedad que invade a los humanos de entre veintiún y veinticinco años cuando terminan sus estudios. Así que ahora me dedico a hacer todo lo que un egresado de Artes hace.
Me gusta pensar que el lugar donde pasé estos últimos cuatro años fue creado como la escuela que mis maestros nunca tuvieron. Un espacio que la ciudad necesitaba como un desahogo a la única carrera de Artes oficial que existía en ese entonces. Una utopía académica conformada por artistas activos que se convirtieron en amigos, profesores, amantes y rivales; con la proeza de construir la Black Mountain Collage de Guadalajara en uno de los edificios más emblemáticos. Una escuela que reconociera la práctica y pedagogía del arte como experiencia, distanciado de las oxidadas diferencias disciplinares: tomé clases de clown con fotógrafos y performers, diseño del espacio escénico y arte acción con dramaturgos, músicos de cámara y pintoras, entre originales y copias de oficios para el uso de salones y espacios del edificio-patrimonio de la humanidad. Esta suerte de utopía con siglas I.C.C. se desenvuelve entre patios gigantescos y techos altísimos; dentro, la pésima acústica que rebota por las paredes notas graves de ensayos de ópera, gritos dramáticos de alumnos que corretean en teatro de calle y los más variados playlist a todo volumen en las clases de grabado.
Recuerdo con mucho cariño haber dicho: “Jamás me subiré a un escenario, yo lo que quiero es pintar.” y aquí estoy, pintando.
Uno llega en primer semestre con sus ideas a medio armar, con un futuro a medio hacer y un pasado demasiado hecho. Pensando que ser artista es una cosa, una figura idealizada con suerte de autónomo, con el tiempo y la lectura adecuada descubres en un azar desafiante que tus ideales se caen a pedazos como la galleta que dejaste dentro del café caliente en el desayuno; sin embargo, un sin fin de posibilidades se te presentan como únicas y prometedoras. Ideas que te siguen junto con ese perfomance que revolucionará la manera en que vemos la danza que hiciste en segundo semestre con tres de tus compañeras en leotardos negros y body paint art incluido. El in situ work en el depita de tu mejor amigo, con tinto de verano como cóctel y treinta asistentes. La piedra que te encontraste en el salón de escultura que cubriste con una tela para una tarea que olvidaste de la clase de conceptualismos, ese mismo día que tu maestro pasó varios minutos analizando y discutiendo en grupo sobre dicha piedra-fantasma. La acción con sangre y antropometrías en la que retomabas ¿homenajeabas? ¿trasladabas? a dos artistas importantes: Ana Yves ft. Mendieta Klein. Esa vez que visitaste un rastro para conseguir algunos litros de ketchup y le pediste a tu compañera de primero que te consiguiera un corazón, que la hiciste correr minutos antes a la carnicería más cercana. La vez que te peleaste sin muchos fundamentos en el grupito del Facebook de la sociedad de alumnos en una aburrida y gastada discusión sobre una caja de zapatos vacía.
En la vida hace falta tener orgullo y saber tragárselo, tiene sabor como a colillas de cigarro, café frío y decepción. Como la novela de Houellebecq. Cuando has vivido lo suficiente en este mundo aprendes a vivir con ese sabor en la boca. En algunos casos lo acompañas con chicles de sabor aunque todos sabemos que el sabor tuttifrutti no dura mucho; así me graduaré, con una orgullosa confesión: deseo profundamente llegar a ser como Jorge Edgar Hernández a.k.a. Pox, mi peor enemigo. Este profesor es conocido por ser el encargado de enseñar conceptualismos a varias generaciones de artistas en la ciudad, así como de formar parte del jurado que declaró desierto el concurso de pintura “Salón de octubre” en su edición dos mil catorce. Una figura importante, un fósforo encendido, orgulloso de su trabajo como docente. Los viernes y miércoles de 12 a 16 horas nos reunimos alrededor del calor y la luz que irradiaba el viejo proyector. Una cajita de plástico negro mate que soltaba aire caliente proveniente de un ventilador interno que hacía un ruidito casi imperceptible, golpeada por el uso, la cajita lanzaba un hilito de luz verdoso que iba a dar contra las paredes altas y manchadas de los salones de teoría. Las imágenes que el profesor mostraba en una presentación de powerpoint provocaron suspiros y esbozos de sorpresa, entre cada diapositiva preguntaba: ¿qué opinan? ¿qué nos dice la pieza? entonces, añadía un comentario sobre el artista como una suerte de anécdota. En esa clase vi paisajes amplísimos de los Himalayas enmarcando una línea perfecta de piedras a manera de escultura, mingitorios volteados, una fila de niños con sandalias, barcos dirigen la mirada al estrecho de Gibraltar, un videito corto con persona trapeando con sangre y agua en lo que parecer ser un palacio, un cuarto repleto de pequeñas semillas de girasol de cerámica hechas a mano, una fotografía del mar con el mensaje I’ll meet you here escrito a mano y una flecha señalando el horizonte: We all met there.
Le faltó tiempo a la carrera de artes es el titular de un artículo del 9 de febrero del 2015 en la página web de MURAL. Nos faltó tiempo y nos sobraron cosas que hacer: semanas de teatro, festivales musicales, tantísimas exposiciones, publicaciones y edición de fanzines. Los semestres posteriores al periodicazo sucedieron en un ambiente y momento bastante politizado, porque como explica Paulo Freire (1) entrevistado en 1986 (2) en su cargo de Secretario de educación pública en Brasil: “Los objetivos, la dirección y los sueños que se persiguen con la práctica pedagógica no permiten neutralidad, la cuestión a discutir sería en favor de qué y de quién, contra qué y contra quién.” Entonces, yo me quedo con la pregunta ¿en favor de qué y de quién se decidió esto, contra qué y contra quiénes?. Soy parte de la penúltima generación de un programa de estudios que llegó a su fin, cuarteada por el mal manejo de recursos y la falta de interés administrativo. Durante esta época me inculqué de diferentes formas, una no-disciplina. Métodos para sobrellevar la mentira de que uno se dedica a esto por amor al arte y no por el privilegio de hacer lo que uno quiere y como le viene en gana. Pero las dudas pueden más que cualquier disciplina auto impuesta sobre todo cuando no se sabe lo que uno quiere y nada le viene en gana. Esas mismas dudas que te quitan el sueño y hacen tronar tu espalda de estrés: que si los papeles sirven ¿o no?, ¿residencia o maestría?, ¿con qué dinero?, ¿cómo demonios me entero de qué debo hacer?¿qué sigue?.
De lunes a viernes crucé por las mañanas un río que se llama San Juan de Dios. La frontera líquida convertida en asfalto que es la Calzada Independencia se borró para mí durante ese tiempo. Transité sin problemas ni asaltos por las calles aledañas cargando una mochila grande donde guardé libros y yeso, café tostado y cera de abeja, losas de cemento y materiales metálicos, óleos y carpetas con recortes, cuadernos con ideas frescas, pero también otras muy babosas, clichés y reciclajes de artistas que admiro, que mis maestros admiran. La admiración que a veces era coraje y otras enamoramiento y otras, mera frivolidad. El Instituto Cultural Cabañas fue en su momento el lugar de las preguntas filosas, de los cuestionamientos sin referencias y las clases que terminaban en pelea o borrachera. En sus aulas se pronunciaban los secretos del arte y su mundo. Un mundo con reglas más o menos definidas y un idioma claro (el inglés).
From now I’ll start writing in English as a challenge. As a way of pointing my weakness in this new landscape, a workplace where the imagination and reality are limited by a non-native language. Because each Latin American artist walks alone by the borders between his native language and abroad. Language is a way of making questions and release new ways of knowledge. Learning and speaking a new language is as important as writing your artist statement. Reading English books will lead you in a new perception, making questions about who you really are and your place in the world. The execution in language has to be done slowly, failing most of the times. I'd be a fool if I say I DO like English, but just look at me sweating and shaking like a scared puppy trying to fill up bureaucratic forms for that dreamy scholarship; so I type as fast as I can deleting and expanding the ideas about my work. Filling up forms for an exotic abroad residency; so I read as fast as I can deleting and decreasing the ideas about my future. Then, I try as hard as I can with a neighbour language while I delete and increase this essay in the same grammatical order in which my native language is spoken, that's how I'm always missing great ideas and leaving the shitty ones in the world. And now, you have me here: working up my lazy and toasted brain while my neurons make slowly electric connections, thinking again and again in what I want to say and how I’m gonna put my thoughts on here.
Es culpa de este lugar, que admira la sonrisa plácida con la que Yves Klein se tira al vacío y que esté atento a las manos gráciles de la Gioconda que tanto copiaba Marcel Duchamp en su retrato fotográfico L.H.O.O.Q. Es culpa de mis maestros y compañeros que entendieran, sin falta de asco y ética, que por la belleza se inician guerras, saqueos e incendios. Que el arte es el compañero perfecto de los grandes regímenes y el peor aliado de las minorías. La poesía como instrumento cívico para la generación de valores estratégicos que se afilian a ideologías impuestas por otros. A los artistas nos encanta promulgar y construir las bases de la Revolución y dejarla a medio coser, como esos platos sucios que te esperan en casa.
Me doy cuenta de que mis artistas favoritos son mis amigos, me fascina el hecho de poder estar en el backstage de sus ideas y formar parte de ellas. Lo que viene en los libros también está bien, pero no hay mejor arte que el que conoces de primera mano, ese que provoca las preguntas incómodas: ¿por qué?,¿para qué? Y aunque las respuestas siempre están inconclusas, nuestro adiestramiento nos ha hecho huir de atrevernos a saltar al vacío, a predecir el error y la forma en que el otro entenderá lo que tiene enfrente en el museo, el teatro, la galería y la vida misma. Avanzar al vacío con la misma sonrisa que Yves y la peripecia e ironía con la que Pollock orinaba en la chimenea de Peggy Guggenheim para después despreciar lo suficiente a estos machos como para pintar con tu vagina (3). Les propongo vivir la experiencia de la práctica artística como algo que va a cambiar nuestra forma de ser, pensar y hablar de romper y descubrir nuevas convenciones, les propongo hacer lo imposible. Hacer brillar una ciudad entera por un día entero.
NOTAS
(1) (Recife, Brasil, 1921 - São Paulo, 1997) Pedagogo brasileño. Estudió filosofía en la Universidad de Pernambuco e inició su labor como profesor en la Universidad de Recife, como profesor de historia y filosofía de la educación.
(2) Entrevista concedida a la revista Escola Nova, São Paulo, 26 de febrero de 1989.
(3) Shigeko Kubota, artista de fluxus ex esposa de Nam June Paik en 1965 presenta Vagina painting en el Perpetual Fluxus Festival como una respuesta a las antropometrías de Klein. Que se mostraba como un presentador de espectáculos enfundado en un smoking elegante mientras las modelos se llenaban de pintura azul. Shigeko evidenció la falta de compromiso corporal en los performances de Klein y la evidente cosificación de las modelos.














