Es odioso lo tranquilo que espera, apoyado en aquella pared de punto de encuentro, con las manos resguardadas del frío nocturno que comienza a sentirse en las calles de la capital nipona. Su prisa es inexistente, cuando de alguna forma, sabe que va a llegar. Eleva la mirada cuando lo siente acercarse, y una media sonrisa (de esas que con tanta facilidad le dedica al Ravnos) se forma en sus labios. "Vamos, antes de que empieces a tener alguna de esas ideas de arrepentirte~" y con una confianza extrema, se impulsa para acercarse al otro, tomarle la mano y comenzar a caminar en la dirección que quiere, donde sabe que comienza la callejuela del festival. "Hoy no pareces odiarme mucho, eh, si decidiste venir... ¿Quizá comienzo a agradarte?" molesta un poco, mirando de soslayo a su acompañante. [@hi0ta]














