Mientras lucho con mis días mi espíritu se vacía, de todas formas lo prefiero a tu oficina, no podría ver pasar los días moviéndome igual que una autómata, elegí el salto mortal del acróbata, fui un nómada buscando verdades, deje atrás tantas amistades y corazones partidos en dos mitades, tú que sabes de la incertidumbre, del esfuerzo que supone elevar mis acciones hacía la cumbre y aunque el desamor me tumbe, iré en mi propia dirección, soy un sastre del desastre, lastre en cada relación, un mago enamorado del riesgo y de sus destellos, y quien quiera que me quiera deberá lidiar con ello.













