De la Inquisición al franquismo: Raíces históricas de la persecución de la diversidad sexual en España
A pesar de encontrarnos en pleno siglo XXI, estamos presenciando un resurgimiento de reacciones ultraconservadoras y reaccionarias frente a las formas disidentes de vivir el género y la diversidad sexual. Aún hoy, no es inusual escuchar en el seno de familias conservadoras o de boca de los típicos "cuñados" frases como "preferiría tener un hijo ladrón que maricón". Estas manifestaciones lingüísticas reaccionarias en la vida cotidiana hunden sus raíces en la historia de nuestras instituciones más antiguas, como la administración real y la eclesiástica.
La pervivencia del pensamiento reaccionario en el siglo XX
La historia reciente del siglo XX ha evidenciado la persistencia del pensamiento reaccionario. Algunas investigaciones han planteado que la Iglesia desempeñó un papel fundamental como instigadora de la represión contra la homosexualidad y otras formas no normativas de sexualidad. Javier Ugarte Pérez, por ejemplo, ha argumentado que el bando vencedor de la Guerra Civil española, ante su incapacidad para crear una "ideología propia que justificara sus acciones", se vio obligado a recurrir a la que le proporcionaba la Iglesia católica (Ugarte Pérez, 2008). Como contrapartida a este apoyo ideológico, las autoridades se vieron compelidas a castigar la homosexualidad.
Alberto Mira ha sostenido una posición similar, afirmando que dicha represión se originó de la combinación de la "ideología" católica, con su rechazo ancestral hacia la sexualidad, y las "ideologías militares", a las que califica de "tradicionalmente machistas" (Mira, 2007). Los autores que defienden esta visión suelen enfatizar la importancia del concordato firmado entre España y el Vaticano el 27 de agosto de 1953. Este acercamiento internacional entre la Santa Sede y la dictadura franquista a mediados de los años cincuenta resultó en la incorporación del supuesto de "homosexualidad" en el artículo segundo de la Ley de Vagos y Maleantes de 1954, iniciando así la persecución sistemática de estas conductas, que desde siempre habían sido objeto de reprobación para el catolicismo.
Raíces históricas de la persecución: La Inquisición
Remontándonos más atrás en el tiempo, podemos rastrear la persecución de la homosexualidad hasta la Edad Media, con la aparición del Santo Oficio de la Inquisición. De hecho, existen diversos conceptos que se refieren a esta institución y que revelan una actitud crítica hacia su accionar en la historia del mundo occidental.
Entre las numerosas referencias críticas, destaca el Dictionnaire Philosophique de Voltaire (1764), donde el filósofo francés ofrece una explicación irónica de la implantación de la Inquisición en la humanidad. Voltaire sugiere que el primer inquisidor fue Dios mismo, quien ejerció el poder inquisitorial contra Adán y Eva en el Paraíso, procesándolos y vistiéndolos con pieles que serían la primera forma de sambenito que la Inquisición hizo llevar a sus herejes imputados (Voltaire, 2008). Con esta alegoría, Voltaire pretende demostrar dos cosas: que Dios fue el primer sastre del mundo y también el primer inquisidor.
Frederik Koning, en su Diccionario de demonología, señala que la moral medieval se fundamentaba en la idea de que el libertinaje sexual representaba un peligro para los habitantes de las ciudades, pueblos y el campo. Para el cristianismo, la crítica del uso del cuerpo y del placer constituía la base fundamental de su acción sobre la vida de las personas (Koning, 1974). Como apunta Foucault, se desarrolló un saber específico sobre el placer sexual, considerándolo un derroche de fuerzas pecaminoso cuando no respondía a fines reproductivos (Foucault, 1990).
La Inquisición española: Un instrumento de control real y religioso
En el caso específico de España, la Corona logró ostentar simultáneamente la autoridad real y la autoridad inquisitorial a través de un complejo sistema de equilibrios y concesiones que le permitió controlar la Inquisición española, a pesar de ser esta un tribunal eclesiástico. Este control se manifestó en varios aspectos clave:
1. Los Reyes Católicos obtuvieron del Papa Sixto IV la bula Exigit sinceras devotionis affectus en 1478, que les otorgaba la facultad exclusiva de nombrar a los inquisidores.
2. La Inquisición española se estructuró para responder a los intereses de la Corona: el Inquisidor General era nombrado por el rey, aunque requería la aprobación papal.
3. Se creó el Consejo de la Suprema y General Inquisición (la Suprema), cuyos miembros eran nombrados directamente por el rey.
La Inquisición española operaba bajo una "doble legalidad": autoridad apostólica para asuntos de fe y herejía, y autoridad real para causas civiles y confiscaciones. Esta dualidad permitía a la Corona intervenir en asuntos religiosos bajo el pretexto de la autoridad inquisitorial.
El Santo Oficio en América: Guardián de la fe y la moral
El Santo Oficio tenía la tarea de proteger los territorios americanos tanto de las herejías provenientes de Europa como de las nuevas herejías que surgían "espontáneamente" en el Nuevo Mundo. Según Splendiani, la Inquisición tuvo éxito en bloquear la entrada de musulmanes y judíos y logró controlar considerablemente las sectas protestantes. Sin embargo, otros "errores de fe" se propagaron de manera significativa (Splendiani, 1997).
Entre los delitos más perseguidos en América se encontraban:
- Solicitación (insinuaciones sexuales de sacerdotes a sus confesados)
- Blasfemias y proposiciones hereticales
- Fornicación simple (sin fines reproductivos)
- Lectura de libros prohibidos
- Hechicería y pactos demoníacos
- Sodomía o pecado nefando
- Bigamia y adulterio
- Criptojudaísmo y observación de la ley de Mahoma
La homosexualidad y la Inquisición
La homosexualidad era penalizada por el fuero civil bajo el delito de "sodomía" o "pecado nefando". Es interesante notar que, en las denuncias inquisitoriales, las propuestas de tipo sexual hechas por sacerdotes hacia sus feligreses masculinos se categorizaban como solicitación, no como sodomía. Para que una denuncia por solicitación se convirtiera en una por sodomía, se requería prueba del acto en sí mismo.
La Iglesia, preocupada por mantener su autoridad, a menudo optaba por manejar estas denuncias con discreción. Muchas veces, estas acusaciones no eran verificadas a fondo, y las correcciones, cuando se aplicaban, se hacían de la manera más reservada posible. Esto sugiere que la solicitación homosexual, mientras no se consumara el acto, no caía en la categoría judicial de sodomía o pecado nefando.
Reflexiones finales
Este breve recorrido por la historia de la Inquisición en América nos permite vislumbrar la relación directa entre las manifestaciones reaccionarias del presente y las raíces históricas de nuestras propias instituciones. La influencia de la ideología católica, posteriormente reforzada por la ideología militar del régimen franquista en épocas más recientes, ha dejado una huella indeleble en nuestra sociedad.
Para profundizar en la historia de la Inquisición en América, os invito a consultar mi tesis de licenciatura, disponible aquí.
Referencias
Foucault, M. (1990). La vida de los hombres infames. La Piqueta.
Koning, F. (1974). Diccionario de demonologia. Bruguera.
Mira Nouselles, A. (2007). De Sodoma a Chueca: Una historia cultural de la homosexualidad en España en el siglo XX. https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=620696
Splendiani, A. (1997). Cincuenta años de inquisición en el Tribunal de Cartagena de Indias 1610-1660 (1-III). Instituto Colombiano de Cultura Hispánica.
Ugarte Pérez, J. (Ed.). (2008). Una discriminación universal: La homosexualidad bajo el franquismo y la transición. Egales Editorial.
Voltaire, F.-M. (2008). LITTERATURE PAR ALPHABET: LE «DICTIONNAIRE PHILOSOPHIQUE» DE VOLTAIRE. - MENANT SYLVAIN. HONORE CHAMPION. https://www.honorechampion.com/fr/editions-honore-champion/7028-book-08531840-9782745318404.html








