“Tell me I'm your National Anthem Booyah, baby, bow down Making me say wow now”
Helena movía los labios al ritmo de la canción, mientras observaba por una de las ventanas el soleado paisaje Australiano. Lo odiaba. No podía ser más diferente a Rusia. Sabía que debía de estar en la cocina, preparando algo para los dichosos visitantes. Con ese horrible uniforme.
Se quitó uno de los audífonos cuándo sintió un pequeño toque en el hombro que la sacó de su ensimismamiento.













