altveri:
Escuchó cuidadosamente los platillos que la ajena le nombraba, sí, definitivamente jamás hubiera podido saber aquello, un pequeño enojo le surgió, pues aquel hombre sin conocerle o saber siquiera si era de la misma área de trabajo, se había confiado al ver la polera de la empresa, usándola a ella, quien solo era una pobre trabajadora novata, para llevarle aquello. Sin más, simplemente asintió, aliviada por la respuesta que la otra le había dado y sin más le sonrió complacida. ❝ Me has salvado. Creo que le diré a alguno de mis compañeros que venga por esto. ❞ Pensó enseguida que no tenía idea de donde podría estar el hombre y al no conocer el camino a su oficina, lo ideal sería pedir ayuda a algún colega veterano. Tecleó enseguida en su móvil y sonrió al final. ❝ Ah, la verdad, no te negaré esto. Estoy hambrienta. ❞ Dijo torciendo sus cejas en un puchero, pues su descanso para comer se había visto interrumpido por aquel pedido.
Helena sonrió al saber que tendría una compañera de crimen. Buena forma de empezar la esclavitud, probando al sistema.
“Iré a preparar la orden, sólo necesito que te acerques al mostrador y digas que es un pedido urgente para ese tal Alfonse” no podía recordar el nombre de quien supuestamente comería el pedido, estaba muy ocupada pensando en lo que ellas probarían. “Te esperaré, espero que el supervisor no note mi regreso”.
Helena se apresuró a la cocina. Esperó que la chica hiciera el pedido para ella misma atenderlo.














