El año de los enfrentamientos personales y derrotar miedos.
Comenzó demasiado bello, como nacen las olas, supongo. Varias visitas a la capital desde el inicio, para después volar a un continente lejano.
Mi llegada fue un abrazo frío, respirar las calles malagueñas, su arquitectura y el sentimiento de renacer; aunque recuerdo que el primer mes tuve una discusión fuerte con papá, misma que me ayudó a abrir una puerta de palabras guardadas.
Los meses no se detienen y cada día es nuevo para el ser humano; pareciera que los astros están de acuerdo en ayudarnos a cambiar y encontrar nuestro destino.
Amistades que se vuelven familia y se les llega a querer de una forma distinta. Son personas incondicionales que no esperan nada de ti, oportunidades, lugares donde te presentas como el nuevo tú, te reinventas una y otra vez; te ajustas a ellas.
Un sin fin de viajes, de pasos distintos, de ideas y conflictos internos. Varias voces pidiendo ser escuchadas en ti, al punto de perdición y encuentro. Fue un año precioso, incomparable, libre, difícil, único. Confío en que cada uno es mejor en el sentido de despertar. 2017 fue el escalón que necesitaba para dejar ir, para regresar a mí sensaciones reprimidas, para dejarme ser.
Mis círculos cambiaron, al igual que, mi forma de diversión. Ya no me llenan los lugares vacíos. He suprimido los momentos con tiempo.
Los ojos del alma ahora están más abiertos, sé que la arena del Mediterráneo no es la misma que la del Pacífico, es necesario tomar un avión de horas para cruzar el Atlántico de oeste a este. Los quehaceres no se hacen solos por estúpido que parezca. París es a la ciudad que volvería un millón de veces y Cabo da Roca el lugar donde más paz he experimentado en mi vida. Amanecer en Málaga, el ambiente gitano de Graná, lo cansado del Peñón de Gibraltar, la vista del Caminito, Sierra Nevada en marzo, el viento de Marruecos Norte, el clima de Sevilla, London, el agua de Nerja, el tour en Córdoba, Lisboa, el puente de Ronda, los miradores, el jardín botánico, los buses, Italia, la fiesta de San Juan, las bicicletas en Formentera, Ámsterdam, las piedritas de Barcelona, el calor de Madrid, los botellones, la familia Shawarma, las risas, los reencuentros, el último café, San Antonio, Guanajuato, los trabajos en equipo, el semestre siete, la distancia y el mundo. Agradecido inmensamente.
La fogata de aquella noche de despedida, me confirmó que todas las personas están en el camino correcto y este preciso momento es a donde pertenecen.
Llegará más gente a nuestra vida, otra se va. La casa siempre será la casa, querremos volver a ella para recargar las pilas y emprender el vuelo nuevamente. No es sano crear escenarios inexistentes, porque atormentan nuestra calma y el Universo es sabio en conducirnos sólo si sabemos comprender sus señales.
El año que me sacudió la cabeza, rompió candados y enseñó a vivir con lo que damos por hecho. Ahora me pregunto qué espero del siguiente año; pues nada. Hoy no se ha creado el ciclo; sin embargo, hoy me vuelvo consciente del mismo.
La vida es y hay cosas que no podremos cambiar, porque a pesar de formar parte, se revelaron fuera de nuestras manos. Está en mí ser e inspirar. Encontrar el amor verdadero, sin basarme en falsas ilusiones, ni en una sola persona. Está en mí entregarlo todo, cultivarme, regarme de conocimiento como si fuese la planta más viva. Respeto a mi mente y cuerpo. Alma limpia y sincera. Detengo el cuestionamiento mal planteado y me enfoco en cómo compartir mis bondades. No compito con nadie, valoro lo que tengo, adoro mi divinidad, atesoro a la Tierra, escucho al cielo con paciencia.
Por más viajes, más experiencias de impacto, más amigos, más alegría y amor, más fotos y escritos, más vida...
Enfocarse en lo bueno. Todo está bien.
Para fortalecer al pretexto perfecto, aquí algunos puntos que anhelo contestar el siguiente enero:
- ¿Has dejado de preocuparte por la banalidad de los sucesos?
- ¿Aprendiste a romper relación estrecha con tu ego?
- ¿Cómo van relaciones con la familia y amigos?
- ¿En qué invertiste aquellas horas que pasabas acostado quejándote de tu victimización?
- ¿Egresaste y, si no es así, qué tan cerca estás de tu seguridad al egresar?
- ¿Tu empleo te gusta y te aproxima a tus objetivos?
- ¿Perdonaste?
- ¿Y la comprensión?
- Te imploro que me digas que ya no pierdes el tiempo con amoríos de secundaria.
- ¿Cuánto estás ayudando en la casa?
- ¡Quiero que me cuentes YA todos tus viajes!
- ¿Estás ahorrando, verdad?
- ¿Cómo vas con el dulce y la grasa?
- ¿Mínimo corres?
- ¿Cámara nueva?
- ¿La tablarroca o te mudaste?
- ¿Cómo te sientes en este momento?