Hasta el jardín es fantasmal ¡Venga ya!
Caminó por aquel jardín que parecía estar abandonado observando distraída cómo las hojas flotaban en la pequeña fuente que había colocada en el centro del jardín.La primera vez que había visto aquel lugar le había parecido tétrico y nada acogedor, de hecho pensó que solo le falta el típico columpio que en las películas de terror se balanceaba solo mientras se escuchaba de fondo el clásico “lalalalalaaa” de una inocente niña. Pero si le daban a elegir entre estar encerrada entre cuatro paredes y poder respirar algo de aire puro, sin duda alguna elegiría aquel jardín fantasmal. Lástima que le hubieran confiscado su cámara de fotos, y todo por una discusión en la que ella ni siquiera participó. Persia caminó en silencio hasta sentarse en el bordillo de la fuente y sumergió su mano en el agua, jugando con ésta. No debía de quedar mucho para que les volvieran a encerrar.













