¡No! ¡Me hiciste perder! —exclamó la pelirroja, notablemente divertida. La presencia ajena la había desconcentrado, haciendo que no logre continuar con el juego— ¡Estaba a punto de romper un récord en el Piano Tiles! —se volvió a quejar, sin mirar a la persona con la que hablaba.










