jardin.
"miko ¡miko, ven aquí!" no sabe cómo ni cuándo pero al volver a su habitación a dejar la bata, su gato ha desaparecido. supone que tanto ajetreo en la sala de juegos ha debido crear turbación en el animal. eso, y que las puertas están abiertas a cualquier espacio "me cago en la puta" maldice sin milímetros, tratando de agudizar el oído por si oye un maullido o revoltijo en los arbustos.















