Estar en el metro de la ciudad es como estar en un autobús en Londres...
Ese señor me acompaña junto con otra chica a la cuál viene abrazando, los tres en el autobús. Yo miraba la ventana mientras comía un increíble elote. El señor que me acompañaba me pidió que le diera de mi elote, se lo dí. Me quedé mirando un momento por la ventana después de ese suceso y por afuera mientras el autobús esperaba avanzar, mire una de esas brujas, ésta vestía de negro y con un velo que le cubria la cabeza, muy característica... Solté una pregunta que quizá no debí hacer. "¿Cómo es que las brujas aparecen en el autobús?, ¿Se suben cuándo alguien que no puede verlas sube al autobús y ellas aprovechan?", quizá sea de ese modo, pero ese señor me regaño por hablar de las brujas en un lugar público, es verdad que no todos podían verlas.










