ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤ
ㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤla noche que se hizo eterna. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ
ㅤㅤㅤㅤ
Su cuerpo sin vida yacía sobre la cama, a medio vestir con un camisón blanco y su cabello bien acomodado sobre el sedoso juego de sábanas, sus párpados cerrados y su cuerpo helado.
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤ
No había pulso, su corazón ya no latía.
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤ
Junto a su cama, en la mesita de noche, se encontraba el culpable de tal espantoso desenlace: un frasco de vidrio con algunos sedantes que habían quedado como indicio de lo que pudo haber sido sus últimas horas, antes de que decidiera ponerle fin a su martirio.
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤ
Los llantos se unieron en unísono cuando la policía informó de la triste noticia a sus allegados, quienes se preguntaron “¿por qué?” no había nada que hacer, era una muerte que ya se venía anunciando. Ella lo sabía, sabía que su fin pronto se acercaría.
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤ
Esa noche, cuando cerró sus ojos, no sintió dolor alguno, sino una inmensa paz le llenó, una sonrisa se dibujó en sus labios y con una lágrima cayendo por su mejilla, dijo su último adiós.
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤ
ㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤ










