¡Segunda cosecha! Esta vez las acelgas y cilantro ya estaban listos, además de que descubrimos algunos betabeles suficientemente grandes y unos cuantos rábanos que la vez pasada estaban muy pequeños. Todo esto cosechamos. Los melones ya están floreciendo, lo que indica que van muy bien. Otras plantas también tienen flores, todas con el color característico de la temporada: amarillo. Los pepinos ya se alcanzan a ver, pero les falta crecer un poco más. Todo ese pequeño espacio está lleno de vida, lo malo es que algunos caracoles están comiendo las hojas por lo que se ven agujeradas. La cosecha la repartimos entre los que querían llevarse algo y lo que sobró Salma y yo se lo dimos a don Bernardo (a quien le explicamos cómo comer acelga y rábano porque nunca en su vida los había probado) y a las señoras de intendencia. De esta manera, hacemos promoción de comer saludable y yo misma debo admitir que he aprendido la importancia de hacer esto. Con la experiencia que tuvimos con don Bernardo, quien nunca había probado esos vegetales, pude darme cuenta de lo afortunados que somos quienes tenemos el acceso a una buena alimentación y cómo muchas veces no lo aprovechamos. Esto es un hecho lamentable, y es uno de los principales problemas que aquejan a México: la desnutrición, tanto de personas con obesidad como de personas con inanición.