Noooo lloreeees por miii Argennnnntiiiiinaaa ♪
▬¡Mi alma está contigo, mi vida entera te la dedico, más no te alejes, te necesito!▬Se hace el sufrido(?).
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Noooo lloreeees por miii Argennnnntiiiiinaaa ♪
▬¡Mi alma está contigo, mi vida entera te la dedico, más no te alejes, te necesito!▬Se hace el sufrido(?).
”Entender”, “decirles”, al fin “contar” la verdad. Hundido en el silencio inesperado, Luciano apretó una sonrisa sin humor. Las pocas opciones que para “eso” le quedaban, comenzaban a pesarle fuerte en el pecho.
—Eles não têm escolha, certo?.
Sus ojos oscuros perdidos en las selvas verdes del argentino, el tenedor pinchando un trozo de carne que siquiera miró. Olvidándose del idioma que por años había practicado, el brasileño arrugó una ceja.
—No creo que mãe se moleste, pero mi pai…— Encogiéndose de hombros intentó reír. —Quindim, ¿qué dirán los tuyos?.
Encogió los hombros: ▬Ni siquiera tengo tiempo para decirles la verdad▬ comentó, tomando el vaso con cerveza y bebió un poco, mientras recordaba lo ocupados que estaban sus padres y las pocas veces que lograba verlos en el día.
▬Digo…▬ comentó, bajando la mirada. ▬O sea, no sé cómo responderte porque es como si ya no los conociera▬ contestó, con el gesto serio. ▬Y por eso no sé qué van a decir: si me van a ver como un engendro o simplemente les va a chupar un huevo▬ contestó.
Llevó el último pedazo a la boca y se quedó mirando el plato en silencio. Habría sido mejor que no hablaran de eso o que simplemente cambiara de tema, así que con su silencio intentó decírselo.
Sin decir nada, estiró la mano y recogió la ajena, terminando por apretándola.
Sabía que Aurora le hizo algo a su pelo y lo confirmó cuando se vio al espejo. ▬Me parezco a Holanda▬ murmuró.
No dejará que lo vuelva a lamer mientras duerme.
La culpa, podía sentirla. Pellizcándole la nuca, recorriéndole la espalda, quemándole por dentro, persiguiéndole hasta fatigarlo. Luciano podía ser un hombre rencoroso y algo burlón, pero la sabiduría de la calle le hacía reconocer aquellos límites invisibles. Y aún cuando su gente podía hacer una mofa hacia los argentinos, Brasil sabía algo que ellos no.—Ioro!, —ladró cuando los vestidores quedaron vacíos. —te dije que te invitaría a comer si ganabas.
Su presencia era casi invisible mientras sus jugadores iban dejado los vestidores, dejándolo a solas con su angustia por haber perdido la final que tanto deseaba ganar y que creía que iba a llevarse la victoria, provocando que sus lágrimas se amontonaran en sus ojos. Había más alemanes y brasileros apoyando a su rival que argentinos dándole aliento. ¿Cómo debía sentirse después de que le habían metido un gol? Además, pasó tan rápido que aún no se lo creía, o más bien no se lo quería creer.
Se levantó, hasta que oyó la voz de Brasil, y siendo sincero no tenía ganas de voltearse a verlo. De hecho, al darle la espalda evitaba que sus miradas se encontraran. Soltó una risa irónica. ¿Será otra de sus bromas?
▬Guardá la plata para algo más importante, boludo▬ musitó, sonándole la voz un tanto rasposa. ▬No gastés en cosas innecesarias. Perdí, así que no tenés que llevarme a comer, porque aparte… no creo que pueda tragar algo a éstas alturas▬.
▬Juan era el parlante de la clase, la profesora le tenía fobia, muy enojada le ordenó: ¿querés salir? y él contestó: no, gracias, tengo novia. Que fresco, rapidito, inteligente, ¡que bueno vivir como esta gente!
Recapacitando…
▬¡Tengo un fan oficial!▬